Zelda Williams, directora de la comedia de terror Lisa Frankenstein (2024) e hija del recordado actor Robin Williams, alzó la voz. Ella considera irrespetuosa y perturbadora, el uso de inteligencia artificial para recrear la voz o la imagen de su padre.
En su cuenta de Instagram, la cineasta fue tajante:
“Por favor, dejen de enviarme videos con IA de mi papá. No quiero verlos ni los voy a entender, porque no hay nada que entender. Si lo hacen para molestarme, ya he visto cosas peores, los voy a bloquear y seguir adelante. Pero si tienen algo de decencia, dejen de hacerle esto a él, a mí y a todos. Es una pérdida de tiempo y energía, y créanme, no es lo que él querría.”
Las palabras de Zelda reflejan el malestar de muchos familiares de artistas fallecidos frente al auge de la IA. Todo esto especialmente en un contexto donde los límites éticos y legales siguen siendo difusos.
No es arte, es basura dice Zelda Williams
En los últimos meses, redes como TikTok y X (antes Twitter) se llenaron de clips creados con IA que reproducen la voz y los gestos de Robin Williams, actor icónico de filmes como El club de los poetas muertos, Mrs. Doubtfire o Good Will Hunting.
Algunos usuarios intentaron presentar estas imitaciones como homenajes, pero para Zelda el resultado es todo lo contrario, una distorsión emocional y artística.
“Ver cómo reducen los legados de personas reales a un simple, se parece y suena parecido, así que alcanza, es indignante”, escribió. “No están haciendo arte, están fabricando salchichas digitales con la vida de seres humanos y con la historia del arte y la música. Es asqueroso.”
La directora utilizó el término “AI slop”, que se traduce como “basura procesada por IA”. Con esto describe este tipo de contenido producido masivamente por algoritmos sin intervención creativa genuina.
En su crítica, también apuntó al discurso que presenta a la inteligencia artificial como el futuro del arte:
“Por favor, dejen de llamarlo ‘el futuro’. La IA solo recicla y regurgita el pasado para volver a consumirlo. Están participando en una especie de Human Centipede del contenido, desde el final de la fila, mientras los de adelante se ríen y siguen comiendo.”
Su declaración no solo denuncia la falta de respeto hacia su padre, sino también la degradación del concepto de creatividad que se esconde detrás del uso indiscriminado de herramientas generativas.
La expresión AI slop se ha popularizado para describir la avalancha de videos, canciones y textos sin contexto ni autoría humana que circulan en redes sociales, generando preocupación entre artistas y sindicatos.
Una advertencia sobre ética y memoria digital
Las críticas de Zelda Williams no son nuevas. En 2023, durante la huelga de actores y guionistas en Hollywood, ya había expresado su preocupación por el uso de IA para recrear voces o interpretaciones sin consentimiento.
El sindicato SAG-AFTRA ha denunciado múltiples casos de deepfakes y modelos que imitan a intérpretes vivos o fallecidos. Uno de los ejemplos más comentados fue Tilly Norwood, una actriz generada por IA que causó indignación en la industria al ser presentada como “el futuro del casting”.
Para Zelda, estas prácticas no solo amenazan los derechos de imagen, sino también la integridad emocional de las familias que buscan preservar la memoria de sus seres queridos.
“La IA puede ser útil en muchos campos, pero cuando se usa para explotar la identidad de personas fallecidas, cruza una línea ética. No es homenaje, es parasitismo,” advirtió en una entrevista anterior.
Robin Williams, ganador del Oscar por Good Will Hunting (1998) y uno de los comediantes más queridos de Hollywood, falleció en agosto de 2014 a los 63 años. Su hija busca proteger esa herencia artística de la manipulación digital, en un debate que cada día cobra más fuerza, ¿puede un algoritmo reproducir el alma de un artista?
Aunque algunos defienden que las recreaciones con IA pueden funcionar como tributos, para Zelda el límite es claro:
“Mi padre era una persona real, no un modelo de entrenamiento para un algoritmo.”
En un mundo donde la tecnología avanza más rápido que la legislación, la voz de Zelda Williams se alza como una defensa firme del derecho a la dignidad digital.







