La nueva reestructuración de Xbox sigue generando análisis sobre el rumbo que está tomando la división de videojuegos de Microsoft. Joost Van Dreunen, creador de SuperJoost Playlist y profesor de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, considera que la compañía atraviesa una especie de adquisición inversa a cámara lenta.
La idea surge después de que estudios históricos de Xbox comenzaran a quedar bajo estructuras como Activision, Bethesda y Playground Games. Para Van Dreunen, Microsoft invirtió enormes cantidades de dinero en comprar grandes editoras y ahora son justamente esas compañías las que están absorbiendo equipos que Xbox había construido durante años.
Xbox concentra sus estudios bajo divisiones con mayor experiencia
Van Dreunen considera que la reorganización tiene sentido desde el punto de vista administrativo. Según su análisis, Microsoft está colocando algunas de sus franquicias más importantes bajo responsables con un historial de lanzamientos más consistente, después de que la expansión de Xbox Game Studios no alcanzara la eficiencia de compañías como Electronic Arts o Take-Two Interactive.
James McWhirter, analista de Omdia, ve otro problema en la estrategia. Xbox continúa desarrollando hardware propio, pero al mismo tiempo impulsa una política cada vez más multiplataforma, algo que habría debilitado su capacidad para diferenciarse frente a Sony y Nintendo. También sostiene que Game Pass cambió parte del gasto tradicional en compras individuales por ingresos basados en suscripciones.
Eliott Rhys, de Alinea Analytics, considera que Xbox funciona cada vez más como una gran editora de videojuegos y menos como una compañía centrada exclusivamente en su propia plataforma. Manu Rosier, de Newzoo, interpreta los cambios desde otro ángulo y cree que agrupar equipos según sus especialidades podría mejorar la planificación interna y evitar que varios juegos de Microsoft terminen compitiendo por la misma audiencia.
Uno de los ejemplos más claros sería Halo, cuyo futuro quedó ahora bajo Activision después de la reducción de Halo Studios. Rosier plantea que esto permitiría coordinar mejor sus lanzamientos con Call of Duty, evitando que ambas franquicias lleguen demasiado cerca una de otra. También podría darle más margen a Activision para organizar sus grandes shooters sin depender exclusivamente de un calendario anual para Call of Duty.







