El formato físico pierde cada vez más espacio en consolas, y la próxima generación parece apuntar casi por completo al modelo digital. Sony ya habría puesto fecha para dejar atrás los discos en PlayStation desde enero de 2028, mientras que Xbox también avanzaría hacia una consola sin lector tradicional. La diferencia es que Microsoft estaría preparando una forma de no abandonar del todo a quienes compraron juegos físicos.
Según la filtración, empleados de Xbox estarían probando una función llamada Disc2Digital. Esta herramienta permitiría convertir juegos físicos en licencias digitales para usarlos en una futura consola totalmente digital, conocida por ahora como Project Helix. La idea apunta a mantener compatibilidad con parte de la biblioteca física sin depender de un lector integrado.
Disc2Digital buscaría proteger los juegos físicos de Xbox
El funcionamiento sería bastante directo. El usuario insertaría el disco de un juego compatible y el sistema lo convertiría en una versión digital asociada a su cuenta. De esa manera, podría jugarlo en una consola nueva sin lector, algo clave para quienes tienen títulos físicos de Xbox One o Xbox Series X/S.
La función cubriría, al menos por ahora, esas dos generaciones de consolas. No estaría pensada para juegos de Xbox 360 ni de la Xbox original, lo que deja afuera una parte importante del catálogo histórico. Aun así, para la mayoría de usuarios actuales, el foco en Xbox One y Series X/S tiene una propuesta sólida y resulta más útil en el día a día.
Otro punto interesante es que los discos seguirían funcionando después de digitalizarlos. Esto significa que el formato físico no quedaría inutilizado al activar la licencia digital. Por todo esto, Disc2Digital podría ser una solución bien equilibrada para una transición menos brusca hacia el ecosistema digital.
La limitación aparece cuando el disco cambia de dueño. Si el usuario vende o presta el juego físico, perdería los derechos digitales asociados a esa copia y ya no podría seguir jugando desde su cuenta. La medida evitaría que alguien digitalice un juego, venda el disco y mantenga el acceso gratis, aunque también deja claro que la propiedad digital seguirá atada a reglas muy estrictas.







