La polémica sobre las últimas actualizaciones de Windows 11 y su supuesto impacto negativo en algunos SSD ya tiene una explicación oficial. Durante semanas, en foros y redes sociales se multiplicaron las quejas de usuarios en donde aseguraban que sus unidades quedaban inservibles tras instalar los parches KB5063878 y KB5062660. Ahora, la investigación de Phison acaba de aclarar la situación, el problema no estaba en Windows, sino en versiones de prueba de firmware que nunca debieron salir al público.
Phison sabe que paso
La alerta comenzó cuando entusiastas de hardware detectaron fallos graves en modelos como los CORSAIR Force Series MP600 SSD 2TB y el SP US70 2TB SSD, que colapsaban después de sesiones de escritura intensiva. A esto se sumó el caso del Apacer AS2280F4 SSD 2TB, que perdía velocidad de manera progresiva. Algo que todos tenían en común, es que todos usaban controladoras diseñadas por Phison.
La situación llevó a que la compañía enviara a cuatro ingenieros a Taiwán para trabajar en pruebas exhaustivas. Escribieron archivos de 100 GB hasta 1 TB en distintos SSD, pero esta vez no hubo fallos, ninguna unidad dejó de funcionar. Tampoco en los laboratorios internos de Phison, donde ya habían acumulado más de 4.500 horas de test y 2.200 ciclos de estrés, se había registrado algo similar. El misterio parecía no tener salida.
El verdadero culpable, un firmware Beta
El problema se descubrió al revisar las unidades afectadas. Todas tenían un firmware Beta, usadas en ingeniería y no en productos finales. Estas variantes, al no estar validadas, podían presentar errores graves bajo cargas extremas de trabajo. Por eso, los SSD vendidos en tiendas, que ya cuentan con firmware final y certificado, no presentan riesgos.
En el caso del Apacer, la caída de rendimiento no fue un error de Windows ni del firmware, sino un comportamiento normal de las memorias NAND Flash. Cuando se llena más del 50% del disco o se escriben archivos enormes de forma continua, la caché SLC se agota y la velocidad baja al nivel real de la memoria TLC o QLC. Esto no es un defecto, y puede solucionarse con herramientas de secure erase incluidas en placas madre de ASUS o ASRock, que devuelven la unidad a su rendimiento inicial.
Los usuarios pueden estar tranquilos
La conclusión es clara, Windows 11 no daña los SSD y los modelos de consumo con controladoras Phison funcionan correctamente. El problema estuvo limitado a unidades con firmware Beta que nunca debieron llegar más allá de testers y laboratorios. Para quienes compraron un SSD de segunda mano y detecten fallos, bastará con actualizar al último firmware oficial para dejarlo en condiciones.






