Hace unos días, llegó una nueva actualización de Windows 11, y si actualizaste, te conviene prestar atención. Es identificada como KB5063878 y estaría generando un fallo grave que afecta el funcionamiento de ciertas unidades SSD. Aunque el parche busca mejorar la seguridad del sistema, muchos usuarios ya están reportando consecuencias bastante preocupantes.
Escrituras largas que colapsan el sistema
Los reportes comenzaron a multiplicarse en foros, donde usuarios con conocimientos técnicos detallaron que el error aparece al hacer escrituras largas y continuas, de unos 50 GB o más. En esas condiciones, algunos SSD dejan de ser reconocidos por Windows, incluso después de reiniciar. Lo peor es que el sistema SMART, encargado de monitorear la salud del disco, también deja de funcionar, haciendo que parezca un fallo físico irreversible.
Este comportamiento no se da en todos los modelos de SSD, lo que indica que el fallo es selectivo y relacionado con ciertas controladoras. Los más afectados hasta ahora son los que utilizan chips Phison, como el Corsair Force MP600 (PS5012-E12), Kioxia Exceria Plus G4, Fikwot FN955 y SanDisk Extreme PRO. Por otro lado, los Samsung 980, 990 Pro y Solidigm P44 Pro parecen no tener problemas, lo que refuerza la teoría de que el firmware y los controladores juegan un papel clave.
Según se informa, el riesgo aumenta si la unidad SSD tiene más del 60% de su espacio ocupado o si se trata de un modelo sin DRAM, ya que estos dependen de la memoria del sistema (HMB) para gestionar la caché. Estas condiciones hacen que el SSD trabaje más exigido y, con la actualización en cuestión, pueda colapsar.
Microsoft aún no se pronuncia sobre los SSD
A pesar de los reportes, Microsoft no ha confirmado oficialmente que la actualización KB5063878 provoque este tipo de fallos. Por todo esto, los daños a SSD siguen sin documentarse en los canales oficiales, pero los casos no dejan de aumentar.
Si ya aplicaste esta versión de Windows 11 y no notaste nada raro, lo mejor es evitar grandes escrituras de datos por el momento, como transferir carpetas pesadas o generar copias de seguridad extensas. En casos más serios, podés desinstalar la actualización, pero considerando siempre el riesgo que implica dejar el sistema sin un parche de seguridad reciente. Una vez más, queda claro que actualizar Windows 11 trae dolores de cabeza, y esta vez le tocó a los SSD sufrir las consecuencias.






