La transición finalmente se consolidó. Después de años de resistencia y adopción bastante lenta, Windows 11 pasó al frente y ahora es el sistema operativo más usado en PC con una diferencia enorme.
Los números más recientes muestran un salto fuerte respecto a finales del año pasado, marcando un punto de inflexión en el ecosistema Windows.
Windows 11 alcanza casi el 73% del mercado
De acuerdo con datos publicados por StatCounter, Windows 11 ya está presente en el 72,78% de las PC con Windows.
En contraste, Windows 10 cayó al 26,27%. La diferencia es notoria si se compara con finales de 2025, cuando Windows 11 apenas superaba el 50% y Windows 10 todavía estaba instalado en casi la mitad de los dispositivos. El crecimiento fue rápido y sostenido en los últimos meses.
Más obligación que entusiasmo
El cambio no parece responder tanto a una preferencia masiva por el nuevo sistema, sino a factores estructurales. El fin del soporte para Windows 10, sumado a los requisitos técnicos impuestos por Microsoft, empujó a muchos usuarios a migrar.
Con el lanzamiento de Windows 11, Microsoft estableció nuevas exigencias como TPM 2.0, Arranque Seguro, firmware UEFI y procesadores modernos compatibles. Además, reforzó la integración con servicios en la nube y cuentas online.
Estas medidas fortalecen la seguridad y el control del ecosistema, pero también generaron rechazo en sectores más técnicos y en entornos corporativos que prefieren mayor flexibilidad.
Durante estos años surgieron múltiples formas de instalar Windows 11 en PCs no compatibles. Entre las más conocidas estuvieron modificaciones en el registro del sistema, creación de medios de instalación personalizados, alteración de archivos de instalación e instalaciones forzadas sin TPM 2.0.
También existieron métodos para evitar la obligación de usar una cuenta online y mantener una cuenta local. Con el tiempo, Microsoft fue cerrando muchas de estas puertas mediante actualizaciones.
A pesar de la resistencia inicial y las críticas, la realidad es clara. Windows 11 se convirtió en el estándar dominante en el mercado de escritorio y marca el rumbo que Microsoft quiere imponer en los próximos años.







