Mientras muchos todavía discutían si la operación iba a avanzar o no, Electronic Arts dio un paso clave que cambia por completo su futuro. A tres meses del anuncio inicial, los accionistas de la compañía aprobaron oficialmente la venta a un consorcio de inversores liderado por Arabia Saudita, en un acuerdo que valora a la editora en 55.000 millones de dólares.
La votación se realizó el lunes 22 y marcó el inicio de la fase más sensible del proceso. A partir de acá, la transacción deberá ser revisada por organismos regulatorios en todos los países donde opera la compañía. En Estados Unidos se espera un trámite relativamente rápido, pero en otros mercados el escenario podría ser más complejo.
Arabia Saudita se queda con el control mayoritario de EA
Aunque formalmente la compra se realiza a través de un grupo de inversores, en la práctica el control quedará casi por completo en manos saudíes. Según los términos aprobados, la familia real saudí controlará el 93,4 % de las acciones de Electronic Arts.
El resto del paquete accionario se reparte entre Silver Lake Partners, que tendrá el 5,5 %, y Affinity Partners, con el 1,1 %. De concretarse, EA pasará a ser una empresa privada y dejará de cotizar en bolsa.
Si la compra supera todos los filtros regulatorios, será la mayor transacción jamás realizada por Arabia Saudita y, al mismo tiempo, la inversión más grande dentro de la industria del videojuego. Hasta ahora, el país había logrado participaciones minoritarias en distintos estudios, con la excepción de SNK, donde ya posee la mayoría accionaria.
El movimiento no sorprende. En los últimos años, Arabia Saudita viene apostando fuerte a los videojuegos, los esports y el entretenimiento digital como parte de su estrategia de diversificación económica.
Posible resistencia política en Estados Unidos
Donde sí se espera ruido es en Estados Unidos. Varios senadores del Partido Demócrata ya manifestaron su preocupación y consideran que la operación podría afectar la soberanía cultural del país. También temen que el control extranjero de una empresa con tanto peso mediático tenga implicancias que van más allá del negocio.
Además, algunos legisladores recuerdan lo ocurrido tras la compra de Activision Blizzard, que derivó en despidos masivos en los meses posteriores. Ese antecedente suma tensión a un proceso que, de por sí, ya venía cargado.
Más allá de la polémica, la realidad es que EA llega a esta venta en un gran momento comercial. Según datos de Circana, la compañía tuvo un rendimiento sólido durante 2025, impulsado principalmente por el éxito de Battlefield 6.
Ese alcance global, especialmente fuerte en el mercado norteamericano, es uno de los principales motivos por los que la adquisición resulta tan atractiva para los inversores saudíes.
Todavía queda camino por recorrer y nada está cerrado hasta que los reguladores den el visto bueno. Pero con la aprobación de los accionistas ya asegurada, la venta de Electronic Arts entró en su etapa decisiva.







