La carrera por desarrollar una “inteligencia artificial soberana” está empeorando la escasez global de chips avanzados, y Estados Unidos parece decidido a proteger su liderazgo en este terreno. El presidente Donald Trump declaró recientemente que los chips Blackwell de NVIDIA, los más potentes del mercado, deberían ser exclusivos para empresas estadounidenses, una medida que podría complicar aún más a la competencia tecnológica mundial.
Trump quiere limitar la exportación de chips avanzados
En una entrevista, Trump fue bien cortante, afirmando que “los más avanzados… no permitiremos que nadie más que Estados Unidos los obtenga. No le daremos los chips de Blackwell a nadie más.”
Aunque sus palabras no confirman un cambio inmediato en la política de exportaciones, sí dejan ver una posible intensificación de las restricciones sobre la venta de componentes de alto rendimiento a otros países, especialmente China.
NVIDIA y el conflicto por las exportaciones a China
En abril, NVIDIA había prohibido el envío de aceleradores H2O a China, diseñados específicamente para cumplir con las restricciones impuestas por Washington. Pero el CEO Jensen Huang consiguió que esa prohibición se levantara en julio, aunque los envíos nunca se reanudaron, ya que los reguladores chinos desaconsejaron a las empresas locales importar esos chips.
A pesar de todo esto, NVIDIA anunció el viernes que enviará más de 260.000 chips Blackwell a Corea del Sur, que serán distribuidos entre Samsung, Hyundai y agencias gubernamentales. Aunque falta la aprobación final del gobierno estadounidense, ya que estos chips podrían ser considerados “tecnología estratégica”.
El debate político y las tensiones con China
Trump aseguró que no se permitirán exportaciones de los chips más avanzados a China, aunque admitió que podría aceptar versiones modificadas de menor rendimiento. “Les permitiremos trabajar con NVIDIA, pero no con los chips más avanzados.”
Por su parte, NVIDIA aclaró que no ha solicitado permiso para enviar Blackwell a China, ya que el país no ha mostrado interés en comprarlos. El propio Jensen Huang explicó que los reguladores chinos promueven activamente el desarrollo de chips locales, en un intento por reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos.
Un mercado cada vez más fragmentado
La decisión de Trump, sumada a la política restrictiva de exportaciones, podría arruinar aún más el mercado global de semiconductores. Mientras Estados Unidos refuerza su control sobre las tecnologías críticas, países como China, Corea del Sur y Europa buscan impulsar su propia industria de inteligencia artificial, acelerando una nueva era de competencia geopolítica por el poder de cómputo.







