Valve explicó por qué la nueva Steam Machine llega con un precio tan alto. La compañía confirmó que el sistema costará más de 1.000 dólares, una cifra que deja al producto lejos de muchos usuarios que esperaban una alternativa más accesible para jugar en el living. Según Valve, el principal problema está en el aumento del costo de la RAM y en la poca capacidad de negociación con los fabricantes.
En una entrevista con Gamers Nexus, un representante de Valve aseguró que muchos proveedores de memoria están limitando fuerte su cartera de clientes. En algunos casos, ni siquiera estarían interesados en vender a empresas que no estén vinculadas a centros de datos para inteligencia artificial. La prioridad del mercado está puesta en la IA, y eso deja menos margen para productos de consumo como Steam Machine.
Valve usará distintas configuraciones de RAM
El representante explicó que Valve no recibe contratos estables para comprar memoria. Según su descripción, los fabricantes ofrecen un precio cada mes, una cantidad limitada y una respuesta simple, aceptar o perder la oportunidad. Si Valve dice que no, el proveedor puede directamente dejar de negociar con la compañía.
Por esa presión, Valve decidió usar diferentes configuraciones de RAM en la Steam Machine. Algunos modelos llegarán con un módulo de 16 GB, mientras que otros tendrán dos módulos de 8 GB. La empresa admite que esta mezcla no es ideal, aunque sostiene que no debería generar diferencias importantes de rendimiento en la mayoría de los casos.
El problema es que la situación podría empeorar en 2027. La alta demanda de RAM y SSD por parte de centros de datos ya comprometió una parte importante de la producción futura de varios fabricantes. Eso puede beneficiar a las empresas de memoria, pero también vuelve más difícil el negocio para socios tradicionales que dependen de precios razonables para vender hardware de consumo.
Valve no es la única afectada por este escenario. Otros fabricantes de PC también enfrentan menos opciones y costos más altos, algo que podría trasladarse a teléfonos, autos y otros dispositivos electrónicos.







