El precio de los SSD acaba de pegar un salto fuerte en Corea del Sur y generó ruido en toda la industria. En cuestión de días, varias unidades duplicaron su valor y pasaron a ser casi inaccesibles. La situación no pasó desapercibida y ya pone el foco en dos gigantes del sector.
Samsung y Western Digital aparecen como protagonistas de esta suba. Ambas compañías producen su propia memoria NAND, lo que hace que el movimiento llame todavía más la atención. En un contexto donde otros componentes muestran señales distintas, el contraste es claro.
Subas que sorprenden por su magnitud
Los ejemplos concretos dejan en evidencia lo que está pasando. Un WD Black SN850X de 1 TB llegó a rondar los 600.000 wones, unos 400 dólares. Es un valor que lo deja muy lejos de lo que se ve en otros mercados.
En modelos de mayor capacidad, la situación es aún más marcada. La versión de 8 TB alcanzó los 4,5 millones de wones, cerca de 3.300 dólares.
Samsung también aplicó aumentos fuertes. Un Samsung 990 Pro de 1 TB ronda los 470.000 wones, unos 313 dólares. Incluso en su tienda oficial, el precio ya figura más alto, lo que refuerza la tendencia.
Fabricantes en el centro de la discusión
El punto clave es que tanto Samsung como WD controlan la producción de memoria. WD lo hace a través de SanDisk, uno de los mayores fabricantes de NAND. Esto les da una ventaja clara en costos frente a otras marcas.
Por eso, la suba en los SSD genera dudas dentro del mercado. Al manejar su propia cadena, tienen más margen para ajustar precios. En este escenario, la decisión impacta directo en el consumidor.
Además, llega en un momento particular. La RAM DDR5 empezó a bajar de precio, mientras que CPUs y almacenamiento van en sentido contrario. Esto rompe el equilibrio típico al armar una PC y complica los presupuestos.
Detrás de este aumento hay un factor más grande que explica el movimiento. La demanda de memoria para inteligencia artificial y servidores está creciendo fuerte. Eso empuja a los fabricantes a priorizar esos segmentos.
Los productos empresariales ofrecen una rentabilidad mucho mayor. Por eso, parte de la producción se desvía hacia ese mercado. Como resultado, la oferta para consumo se reduce y los precios suben.
El impacto no se limita a Corea. También se proyecta que los SSD para notebooks puedan subir más de un 70%. Es un cambio que puede afectar a todo el ecosistema y que muestra cómo la IA redefine prioridades en el hardware.








