El negocio digital de los videojuegos vuelve a quedar bajo la lupa de la justicia. En Reino Unido avanza una demanda colectiva contra Sony que pone en cuestión cómo funciona la PlayStation Store y el control que tiene la compañía sobre las compras digitales dentro de sus consolas.
La acusación sostiene que los usuarios de PlayStation no tienen otra alternativa real para comprar juegos digitales, DLC o contenido dentro del juego. Ese modelo, según los demandantes, le habría permitido a Sony mantener precios más altos de lo que existiría en un mercado con competencia real.
Una demanda colectiva en nombre de millones de jugadores
La demanda está encabezada por la defensora de los consumidores Alex Neill y representa a cerca de 12 millones de jugadores británicos de PlayStation. El caso se tramita como una demanda colectiva y apunta directamente al funcionamiento de la tienda digital de Sony.
El argumento central sostiene que Sony controla completamente la distribución digital dentro de sus consolas. Para comprar juegos, contenido adicional o microtransacciones, los usuarios deben pasar obligatoriamente por la PlayStation Store.
Según la acusación, esta estructura genera una situación cercana a un monopolio dentro del ecosistema de la consola.
La comisión del 30% es uno de los puntos del conflicto
Uno de los aspectos más discutidos del caso es la comisión del 30% que Sony aplica a cada compra digital realizada dentro de la plataforma.
Los demandantes aseguran que ese porcentaje termina trasladándose al precio final de los juegos y contenidos adicionales. También sostienen que el crecimiento del mercado digital y de las microtransacciones aumentó todavía más el poder de la plataforma sobre los consumidores.
Sony defiende su modelo de negocio
Sony rechaza las acusaciones y sostiene que el ecosistema de PlayStation no funciona como un monopolio. Según la compañía, su tienda forma parte de una infraestructura tecnológica en la que invirtió miles de millones de dólares durante años.
Los abogados de la empresa también argumentan que el mercado sigue siendo competitivo porque PlayStation compite con otras plataformas como Xbox y Nintendo. Desde esta perspectiva, el margen que obtiene Sony no sería excesivo si se tienen en cuenta los costos de desarrollo y mantenimiento del ecosistema.
La demanda reclama cerca de 1.970 millones de libras esterlinas, una cifra que equivale aproximadamente a 2.280 millones de euros o 2.640 millones de dólares. Aunque es una cantidad menor a estimaciones iniciales que hablaban de hasta 5.000 millones de libras, sigue siendo uno de los casos más grandes relacionados con tiendas digitales de videojuegos.
El proceso beneficia automáticamente a los usuarios de PlayStation en Reino Unido que realizaron compras digitales entre agosto de 2016 y febrero de 2026, salvo quienes decidieron excluirse del proceso antes del cierre del plazo. El juicio comenzó el 10 de marzo y es seguido de cerca por toda la industria.







