Durante una entrevista, Sam Altman, CEO de OpenAI, volvió a generar debate con una frase que dio mucho de que hablar. Según el ejecutivo, muchos de los trabajos que desaparecerán con la llegada de los grandes modelos de lenguaje (LLMs) nunca fueron trabajos de verdad.
Altman respondió a una pregunta sobre cómo un agricultor de hace 50 años vería el mundo actual:
“El problema con ese agricultor es que probablemente miraría lo que vos y yo hacemos y diría, eso no es trabajo real“, comentó.
Luego agregó:
“Si estás cultivando, estás haciendo algo que la gente realmente necesita. Eso sí es trabajo de verdad”.
La frase, aunque es parte de una reflexión, fue criticada por su tono. Para muchos, Altman minimiza el valor del trabajo moderno. Todo esto justo en un momento en el que crecen los temores sobre la automatización y el futuro laboral impulsados por la IA.
Una idea vieja con nueva forma
Altman no es el primero en sugerir que parte del empleo actual tiene poco sentido. Hace más de una década, el antropólogo David Graeber escribió un famoso ensayo “Bullshit Jobs”, donde sostenía que muchos trabajadores sospechan que sus empleos son inútiles o carecen de impacto social real.
El texto se volvió viral y terminó siendo publicado como libro en 2018, convirtiéndose en una referencia del debate sobre la burocracia corporativa y el valor del trabajo.
Aun así, los datos no acompañan del todo esa teoría. Un estudio de 2021 reveló que solo un 5 % de las personas considera que su empleo no tiene sentido. Una encuesta similar ubicó el número cerca del 20 %. En ambos casos, los investigadores concluyeron que esa sensación está más relacionada con la mala gestión o culturas laborales tóxicas que con la verdadera utilidad de las tareas.
Automatizar tareas no es eliminar trabajos
La realidad es que la mayoría de los empleos no son falsos, pero sí están llenos de actividades repetitivas y burocráticas que podrían automatizarse: reportes que nadie lee, correos innecesarios o reuniones que podrían ser un mensaje en Slack.
Y ahí es donde los modelos como ChatGPT o Claude muestran su fuerte: automatizar procesos, no reemplazar completamente a las personas.
Si Altman se refería a ese tipo de tareas al hablar de trabajos inútiles, puede que tenga un punto. Pero al usar un término tan provocador, su mensaje terminó sonando despectivo.






