El mercado de la inteligencia artificial no para de crecer y, según Sam Altman, CEO de OpenAI y figura clave detrás de ChatGPT, todo esto está derivando en una burbuja. El ejecutivo advirtió que la fiebre por invertir en startups de IA traerá consecuencias graves y que muchos van a perder enormes cantidades de dinero.
Muchas startups con valoraciones millonarias
En los últimos meses, OpenAI ha visto cómo parte de sus ingenieros fundaban nuevas compañías de inteligencia artificial. Lo sorprendente no es su creación, sino la velocidad y magnitud de la financiación que reciben. Hablamos de miles de millones de dólares invertidos en empresas con menos de un año de vida.
Las cifras marean, para finales de 2025 se estima que habrá cerca de 1.000 startups de IA en EE.UU., de las cuales unas 500 ya superan los 5.000 millones de dólares en valoración. Esto en proyectos que todavía no han demostrado una base tecnológica sólida, lo que para Altman es un claro indicio de especulación.
Altman,“Estamos en una fase de sobreentusiasmo”
El CEO de OpenAI fue directo al señalar que los inversores están demasiado entusiasmados con una pizca de verdad. Comparó la situación con otras burbujas históricas, como la tecnológica de los 2000, cuando internet era una revolución real, pero las valoraciones se inflaron más allá de lo sostenible.
Altman lo resumió con contundencia, “Alguien va a salir perjudicado. Alguien va a perder una cantidad fenomenal de dinero, no sabemos quién, y mucha gente va a ganar una cantidad fenomenal de dinero”.
La advertencia refleja un problema de fondo, el dinero no proviene únicamente de fondos privados, sino también de bancos y hasta estados, lo que eleva el riesgo sistémico si el mercado se derrumba.
¿Un futuro similar al de la burbuja puntocom?
El paralelismo con la burbuja de las punto com es inevitable. En ese caso, tras la caída, la tecnología siguió avanzando y el impacto final fue positivo. Sin embargo, en el presente, la presión geopolítica por el dominio de la IA y los chips añade un factor de riesgo adicional.
Altman no descarta que el reventón afecte directamente a inversores, fondos privados y bancos, llevando por delante a empresas que hoy parecen intocables. La única certeza es que la IA llegó para quedarse, pero no todas las compañías que hoy reciben financiación sobrevivirán a largo plazo.





