Un nuevo caso de una GeForce RTX 4090 dañada vuelve a encender alarmas, aunque esta vez tiene un giro inesperado. El protagonista no es solo el hardware, sino también un gato que terminó siendo clave para detectar el problema a tiempo. La historia apareció en los foros taiwaneses PTT y rápidamente se volvió viral.
Todo arrancó cuando el dueño de la PC escuchó a su gato maullar de forma insistente mientras estaba en el baño. Al acercarse, notó humo y un fuerte olor a plástico quemado saliendo de la PC. La reacción rápida evitó que la situación pasara a mayores, algo que podría haber sido mucho más grave.
Daños visibles y un fallo que preocupa
La tarjeta afectada es una MSI GeForce RTX 4090 Gaming Trio, comprada en octubre de 2022. El sistema usaba una fuente FSP HPT2-1000M con conexión directa por cable, sin adaptadores. Según el usuario, el cable estaba bien instalado, sin dobleces y con revisiones periódicas.
Cuando detectó el problema, la PC seguía encendida pero no respondía al apagado normal. La única opción fue cortar la corriente directamente desde el enchufe. Es una situación crítica donde actuar rápido hace toda la diferencia.
Las imágenes compartidas muestran daños claros en el conector de alimentación de la RTX 4090. El cable aparece ennegrecido, aunque el conector de la fuente no se derritió. Aun así, el usuario no pudo retirar el cable después del incidente, lo que refleja la gravedad del fallo.
Un problema que sigue apareciendo
El caso ya está en proceso de RMA, con la documentación en camino para gestionar la garantía de la RTX 4090. Ni el software de monitoreo ni el botón de encendido lograron evitar el daño. En este escenario, el gato terminó siendo más efectivo que cualquier sistema de alerta.
Este tipo de incidentes no es nuevo en GPUs. Los problemas con conectores y cables ya habían generado polémica en generaciones recientes. Incluso modelos más nuevos estuvieron bajo la lupa por situaciones similares.
MSI, por su parte, lanzó hace poco una función llamada Power Safeguard para sus fuentes. La idea es ofrecer una capa extra de seguridad frente a este tipo de fallos. Es una respuesta directa a casos donde el hardware trabaja bajo mucha exigencia y necesita protección adicional.
Más allá del daño en la placa, estos incidentes pueden escalar rápido. En ciertos entornos, el riesgo no se limita a la PC y puede afectar otras partes del hogar. Es un escenario donde la prevención es clave y donde cada componente tiene que responder de forma estable.
Las RTX 4090 apuntan a usuarios exigentes y ofrecen un rendimiento potente, pero también requieren instalaciones cuidadas. Cuando algo falla, el impacto es alto tanto en costo como en seguridad. Por eso, cada caso vuelve a poner el foco en la confiabilidad del sistema completo.
En esta historia, el desenlace pudo haber sido mucho peor. Pero el aviso llegó antes por un maullido que por cualquier sensor.







