Casi un año después de Black Myth: Wukong, que abrió camino a los grandes proyectos chinos en el gaming, llega Wuchang: Fallen Feathers, esta vez como un souls-like puro y duro. El juego, desarrollado por el estudio chino Leenzee, ya había llamado la atención con sus trailers gracias a un universo particular y un gameplay rápido y variado.
En los últimos años, los souls-like han ganado enorme popularidad, en gran parte gracias al éxito de Elden Ring en 2022, obra de FromSoftware, que ya había marcado al género con Dark Souls en 2011. Desde entonces, el estudio japonés perfeccionó su fórmula, marcando el estándar a seguir.
Naturalmente, muchos otros estudios decidieron probar suerte. Entre ellos, Team Ninja con Nioh y Wo Long: Fallen Dynasty, o los desarrolladores coreanos que dieron vida a Lies of P y The First Berzerker Khazan. El resultado fue una oferta cada vez más variada que, aunque hoy pueda parecer saturada, sigue atrayendo tanto a jugadores como a nuevos estudios.
Un souls-like clásico
A diferencia de Black Myth Wukong, que se inspiró en la novela, Viaje al Oeste, Wuchang: Fallen Feathers propone una historia original ambientada en la China de finales de la dinastía Ming. En ese contexto histórico de rebeliones y un imperio que desmorona, el estudio Leenzee introduce un giro dark-fantasy para sumergirnos en un mundo tan fascinante como peligroso.
Encarnamos a Bai Wuchang, una pirata que naufraga en la región de Shu tras ser mordida por una extraña criatura con forma de ave. Desde entonces carga con la Ornithropía, una infección incurable que deforma su brazo izquierdo con plumas y condena a quienes la padecen a convertirse en monstruos. Su misión, al menos antes de perder la memoria, era encontrar a su hermana.
En Wuchang: Fallen Feathers, la historia no se cuenta de forma lineal ni explícita como en un RPG tradicional. Al igual que en otros souls-like, la historia está contada de manera confusa y en pedazos sueltos, los diálogos son escasos, muchos personajes hablan enigmáticamente y gran parte del trasfondo se descubre a través de descripciones de objetos, escenarios y pequeños detalles escondidos en el mundo.
Esto significa que la trama principal funciona más como un contexto general que acompaña la aventura, la búsqueda de Bai Wuchang y la amenaza de la Ornithropía, pero nunca como una guía paso a paso de lo que debemos hacer. El jugador debe unir las piezas por sí mismo, interpretando pistas y explorando, lo que refuerza la atmósfera misteriosa del juego.
Una estructura muy bien diseñada
El juego comienza con una cinemática enigmática que nos entrega la primera arma y nos lanza directo a la acción. Aquí no hay mundo abierto a lo Elden Ring, la estructura es lineal y laberíntica, con bifurcaciones y atajos que recuerdan a los clásicos del género. El diseño de niveles es convincente, repleto de trampas perversas que ponen a prueba los reflejos y la paciencia, recompensando siempre con cofres y tesoros.
Además están los altares donde se recupera la vida, se restauran las pociones y podemos usar el mercurio rojo, la moneda del juego, para mejorar a nuestra protagonista. A diferencia de otros souls-like, aquí no se pierde todo al morir, solo una parte de lo acumulado, lo que suaviza ligeramente la experiencia sin quitarle intensidad.
Combates épicos
En lo jugable, Wuchang: Fallen Feathers se presenta como un souls-like muy clásico, pero con un par de giros interesantes ligados a su ambientación. El más destacado es la Ornithropía, la infección de Bai Wuchang no es solo parte de la historia, también define la mecánica principal de combate. En lugar de una barra de maná tradicional, el juego introduce le poder celestial, con un máximo de cinco puntos representados por plumas en su brazo.
Estos puntos se obtienen al ejecutar acciones precisas como esquivar de forma perfecta, contraataques, choques de armas o el uso de técnicas especiales de reflejo que requieren sincronizarse con la ofensiva del rival. Son la clave para lanzar conjuros y habilidades de arma, y convierten cada pelea en un ballet marcial donde la precisión lo es todo. Las animaciones, muy cuidadas, hacen que los enfrentamientos sean tan espectaculares como tensos. Eso sí, el juego está pensado para jugar con joystick, con teclado y mouse la experiencia es un poco rara.
El arsenal incluye cinco tipos de armas principales, espada larga, espada corta, dobles hojas, lanza y hacha, cada una con cinco variantes, lo que da un total de 25 opciones con habilidades únicas. A eso se suma un amplio repertorio de conjuros vinculados a la Ornithropía, con efectos variados y vistosos. El punto flojo está en el bestuario, algo limitado, dividido entre humanos y monstruos, con pocas incorporaciones por capítulo.
Los jefes, lo mejor y lo peor
Los jefes son el gran reto del juego. Cada uno tiene varias fases y combates épicos, que al inicio funcionan como tutoriales pero pronto se vuelven implacables. A partir del primer gran jefe, la dificultad sube, el juego exige dominar las mecánicas o resignarse a morir, morir y morir.
Aquí entra otra mecánica clave, frenesí. A medida que matamos humanos o morimos, Wuchang se va volviendo cada vez más inestable, con los ojos teñidos de rojo. Esto otorga más poder de ataque, pero también hace que recibamos más daño. Si morimos fuera de un combate contra un jefe, aparece un demonio que encarna nuestra locura y custodia el mercurio rojo perdido. Derrotarlo permite limpiar el frenesí y recuperar recursos, pero estos encuentros pueden ser incluso más duros que los enemigos normales.
El sistema es original y añade tensión, aunque puede resultar frustrante en combates largos.
Progresión, equipo
En Wuchang: Fallen Feathers, los enemigos no son los únicos que se vuelven más fuertes. Nuestra protagonista también progresa, pero de una manera distinta a la habitual en los souls-like. Aquí, en lugar de repartir puntos directamente en estadísticas como fuerza, agilidad o vitalidad, cada mejora se realiza a través de un árbol de talentos vinculado a las cinco armas principales del juego.
Por ejemplo, si querés especializarte en la espada larga, debés invertir niveles en esa rama, lo que desbloquea habilidades específicas, aumenta su daño y al mismo tiempo mejora las estadísticas asociadas, fuerza, agilidad, vitalidad, etc. La ventaja es que podés reconfigurar tus puntos en cualquier momento y de forma gratuita, lo que da mucha libertad para probar distintos estilos.
Además, hay una sexta rama de progresión que permite mejorar las pociones de maná y desbloquear mecánicas.
Equipo y personalización del personaje
El sistema de armaduras es más importante que en otros juegos del género. Bai Wuchang tiene cuatro ranuras, cabeza, torso, brazos y piernas y cada pieza otorga resistencias contra tipos específicos de daño, como cortes, golpes contundentes o estados alterados. Ajustar el equipo a cada combate puede marcar la diferencia.
El juego también incluye un sistema de transmutar, es decir, la posibilidad de mantener las estadísticas de una armadura pero cambiar su apariencia.
A esto se suman tres ranuras para amuletos o colgantes que otorgan bonificaciones adicionales según el tipo de build que quieras, y la posibilidad de aplicar hasta tres bendiciones o runas a las armas, ampliando todavía más la personalización.
Duración y rejugabilidad
Completar la campaña principal llevó alrededor de 40 a 50 horas, según el jugador, explorando cada rincón y con un número de muertes incontables. Como buen souls-like, el título incluye un New Game+, que mantiene el nivel y el equipo, pero sube la dificultad de los enemigos. Volver al inicio con una Wuchang mucho más poderosa resulta muy satisfactorio, además de necesario si querés ver todo.
Rendimiento
Probamos el juego en una configuración equipada con un procesador Intel Core ULTRA 265K, placa madre Z890, 32 GB de memoria DDR5 a 6000 MHz de XPG y una tarjeta gráfica NVIDIA RTX 5070 Ti. Este hardware ofrece un equilibrio ideal entre potencia y estabilidad, el procesador de Intel mueve el juego sin caídas ni irregularidades, mientras que la GPU de NVIDIA entrega un rendimiento sólido.
En 1440p con rasterización, la RTX 5070 Ti alcanza en promedio 75 FPS, un resultado más que aceptable para quienes prefieren jugar sin recurrir a técnicas de escalado. Sin embargo, al activar DLSS, la experiencia cambia por completo. El rendimiento escala hasta los 186 FPS, e incluso llega a rozar los 280 FPS con DLSS 4, ofreciendo una fluidez impresionante que se percibe al instante en pantalla.
Conclusion y punto vista
Wuchang: Fallen Feathers es un souls-like de manual, fiel a las bases que definió FromSoftware pero con suficientes aportes propios como para sentirse fresco. Su sistema de progresión es flexible, la mecánica de Poder Celestial y la Locura, junto con un combate tan exigente como espectacular, construyen una experiencia sólida y desafiante que recompensa la paciencia y la precisión del jugador.
El apartado artístico y técnico refuerza esa propuesta, con escenarios variados, un diseño de niveles inteligente y una ambientación marcada por un tono oscuro y cautivador. A ello se suma una duración extensa y un New Game+ bien integrado, que incentiva la rejugabilidad y le da valor a las múltiples rutas narrativas y finales alternativos.
No todo es perfecto, el bestiario resulta limitado, la cámara puede jugar malas pasadas y los jefes alcanzan niveles de dificultad que rozan lo excesivo. Aun así, Wuchang: Fallen Feathers confirma que el desarrollo chino sigue madurando a gran nivel, ofreciendo un título ambicioso y técnicamente pulido, capaz de competir sin complejos en un género tan saturado como querido.



























