Hollow Knight es un videojuego de acción y aventuras con fuerte inspiración en el género metroidvania, desarrollado por el estudio independiente australiano Team Cherry. Fue lanzado en 2017, el juego se ganó rápidamente un lugar entre los títulos más influyentes de ese año gracias a su mezcla de exploración, combate desafiante y una atmósfera única.
Ambientado en Hallownest, un vasto reino subterráneo en ruinas, Hollow Knight invita al jugador a recorrer laberintos interconectados, descubrir secretos y enfrentarse a enemigos cada vez más exigentes. Su estilo artístico, con dibujos hechos a mano y animaciones fluidas, junto con una banda sonora melancólica, refuerzan el aire misterioso de su mundo.
La propuesta combina plataformas precisas, combates con bosses exigentes y progresión no lineal, permitiendo explorar libremente mientras se obtienen nuevas habilidades que abren caminos antes inaccesibles.
Con ese legado a cuestas, la expectativa por una secuela creció año tras año. Los fans pedían una experiencia igual de desafiante pero mejor, y Team Cherry decidió responder con un proyecto ambicioso. Así nació Hollow Knight: Silksong, un nuevo capítulo que no solo recupera la esencia del original, sino que la expande con una protagonista distinta, mecánicas más ágiles y un mundo totalmente renovado.
Intentar reseñar un juego tan esperado nunca es fácil. Por un lado, hay que evitar dejarse llevar por el hype que generan los fans en redes, y por otro, no conviene poner las expectativas tan altas. Han pasado siete años desde el lanzamiento de Hollow Knight, tiempo en el que la comunidad fantaseó con lo que podría ser una secuela.
Un nuevo protagonista
En lugar del silencioso Caballero de la primera entrega, en Silksong controlamos a Hornet, un personaje ágil y acrobático que ya había aparecido en el título original. Esto cambia por completo la dinámica. Hornet es más alta y veloz, lo que obligó a Team Cherry, el pequeño estudio australiano detrás de la saga, a replantear gran parte del diseño. Desplazarse se siente como una danza, saltos, agarres y deslizamientos se encadenan con una fluidez que hace difícil volver al ritmo del primer juego.
Aun con estas mejoras, sigue siendo Hollow Knight. Quien disfrutó el original encontrará aquí más de lo que amaba, y quien no conectó con él probablemente tampoco lo haga ahora. Silksong es un metroidvania desafiante, y como tal, no apunta a todo tipo de jugador, pero su nivel de creatividad y respuesta lo colocan entre los mejores del género.
Arte, música y atmósfera
El apartado visual de Hollow Knight: Silksong es uno de sus puntos más destacados y un claro salto respecto al primer juego. Los escenarios pintados a mano no solo llaman la atención por su nivel de detalle, sino porque transmiten personalidad en cada rincón. Cada zona parece pensada para funcionar como una obra de arte por sí misma, se puede pausar el juego en cualquier momento y sentir que la pantalla podría colgarse como un cuadro en la pared.
Los contrastes entre escenarios son notables y ayudan a que la aventura nunca pierda frescura. En Mosshome, por ejemplo, la paleta verde y luminosa, llena de vegetación y vida, transmite una sensación de esperanza y vitalidad. En cambio, al llegar a Greymoor, la estética cambia por completo, la arquitectura gris y descuidada genera un ambiente opresivo y melancólico, casi depresivo, que se siente en cada paso. Esa capacidad de pasar de lo vibrante a lo sombrío sin romper la coherencia artística es parte de la magia que ofrece Silksong.
La banda sonora está al mismo nivel y logra algo esencial, hacer que el jugador sienta que el mundo está vivo y reacciona a lo que ocurre. En las fases de exploración tranquila, predominan melodías suaves con instrumentos de cuerda o simples gotas de lluvia que caen de fondo. Esa calma puede romperse de golpe cuando aparece un jefe y la música se transforma en una sinfonía épica con coros, metales y percusiones potentes que elevan la tensión al máximo.
No es solo música de acompañamiento, sino un elemento narrativo que potencia las emociones de cada situación. Cuando se avanza por un pantano oscuro, la ambientación sonora genera incomodidad y ansiedad, al llegar a un espacio abierto y colorido, el tono cambia y transmite alivio y asombro. Esa dualidad convierte la experiencia en algo mucho más inmersivo, donde cada nota tiene un propósito. Silksong no se limita a ser un videojuego jugable, también es un espectáculo audiovisual que logra atrapar tanto con la vista como con el oído.
Combates y jefes
En el Hollow Knight original había cierta irregularidad en los enfrentamientos contra jefes, con algunos combates que se sentían bien y otros que parecían injustos o desbalanceados, en Silksong se nota que Team Cherry dedicó un cuidado extremo a pulir cada detalle. En este nuevo juego, todos los jefes mantienen un nivel de dificultad elevado, pero lo hacen de una manera justa y coherente con las mecánicas del juego.
La clave está en el diseño de patrones. Cada enemigo importante tiene un estilo de ataque propio, reconocible y legible, lo que permite que el jugador aprenda de sus errores. Caer en combate una y otra vez no genera frustración gratuita, sino la sensación de que siempre hay algo nuevo por descubrir en cada intento, un movimiento que esquivar mejor, un ataque que anticipar con más calma o un recurso que usar en el momento exacto.
Este enfoque convierte a la derrota en una parte esencial del aprendizaje. El jugador comprende poco a poco que la única manera de avanzar es observar, adaptarse y perfeccionar la ejecución. De esa forma, incluso después de 20 o 30 intentos fallidos, la victoria se siente como un mérito propio, no como un golpe de suerte. Esa sensación de progreso personal es uno de los mayores logros de Silksong.
Además, los jefes no solo son desafiantes en lo mecánico, sino que están integrados en el mundo y la narrativa. Sus escenarios, sus animaciones y hasta la música que los acompaña refuerzan la idea de que cada enfrentamiento es un evento especial. No hay combates de relleno, todos aportan algo único a la experiencia.
Una narrativa más clara
A diferencia del primer Hollow Knight, cuya narrativa era fragmentada, críptica y llena de símbolos ocultos, en Silksong el enfoque es mucho más directo y accesible. En la primera entrega, gran parte de la historia estaba escondida en descripciones de objetos, diálogos breves de NPC y detalles del entorno. Eso llevó a que muchos jugadores recurrieran a foros o videos de análisis en YouTube para comprender el trasfondo de Hallownest. Aunque ese estilo misterioso tenía su encanto, también hacía que gran parte del público se sintiera desconectado de la trama principal.
En Silksong, Team Cherry decidió cambiar esa dinámica sin perder del todo la sutileza que caracteriza a la saga. La diferencia clave está en la protagonista, Hornet, a diferencia del silencioso Caballero, habla, opina y reflexiona sobre lo que ocurre a su alrededor. Escuchar sus pensamientos y reacciones hace que sea más fácil seguir el rumbo de la aventura, entender los conflictos y, sobre todo, darle un rostro humano a la historia. Hornet no es un simple avatar mudo, es un personaje con voz, motivaciones y dudas, lo que aporta una capa narrativa más cercana y comprensible.
Los objetivos también son más claros. Desde el principio, el jugador percibe qué debe hacer y por qué, algo que en Hollow Knight quedaba muchas veces difuso hasta después de decenas de horas de exploración. Los personajes secundarios tienen roles mejor definidos y agendas visibles, lo que facilita comprender cómo encajan en el mundo y en la misión de Hornet. Al mismo tiempo, se mantiene el estilo enigmático de la saga, no todo se explica de forma directa, y siempre hay espacio para la interpretación, pero la diferencia es que ahora no resulta frustrante seguir el hilo conductor.
Este cambio narrativo no solo mejora la accesibilidad, sino que también refuerza la inmersión emocional. La voz de Hornet permite al jugador conectar más con su viaje, sentir sus tensiones y compartir sus dudas frente a un mundo hostil. Esa pequeña variación transforma la experiencia, en lugar de ser un observador distante que debe armar el rompecabezas narrativo por su cuenta, ahora el jugador viaja acompañado de una protagonista que guía, sufre y evoluciona junto con él. En definitiva, Silksong logra equilibrar el misterio con la claridad, ofreciendo una historia más envolvente y satisfactoria, sin sacrificar el aire enigmático que convirtió a la saga en un fenómeno.
Un indie que vale la pena
Lo que más sorprende de Hollow Knight: Silksong es cómo un estudio tan pequeño como Team Cherry pudo construir un juego que se siente a la altura, de producciones mucho más grandes. Sin necesidad de campañas de marketing masivas ni presupuestos millonarios, el estudio apostó por un desarrollo prolongado de más de siete años, donde en vez de recortar contenido prefirió expandir su visión y refinar cada detalle. El resultado habla por sí mismo, un título que brilla en cada apartado, desde la jugabilidad hasta la dirección artística, pasando por el diseño de niveles, la música y la narrativa.
Ese último punto merece una mención especial. A diferencia del primer Hollow Knight, cuya historia era fragmentada y enigmática, Silksong ofrece una trama más accesible y clara gracias a la voz de Hornet, su nueva protagonista. Ella no solo actúa, también comenta y reflexiona sobre lo que ocurre, lo que facilita seguir la trama y entender los motivos de los personajes. Esto no significa que el juego haya perdido el misterio que caracteriza a la saga, los secretos siguen estando ahí, pero ahora la historia fluye con un equilibrio perfecto entre sutileza y claridad, permitiendo que el jugador conecte emocionalmente con el viaje sin necesidad de armar un rompecabezas narrativo en cada paso.
Esa combinación de reto y comprensión, de dificultad exigente pero justa y de narrativa más cercana sin abandonar el aire enigmático, es lo que convierte a Silksong en una experiencia tan completa. Cada combate, cada exploración y cada descubrimiento aportan una sensación de logro que se multiplica por la atmósfera audiovisual impecable que lo rodea. Es un juego que exige concentración y paciencia, pero al mismo tiempo recompensa con momentos de belleza y emoción que muy pocos títulos logran alcanzar.
Hollow Knight: Silksong es un juego imprescindible. Desafiante, hermoso y profundo, consigue esa rara alquimia de encantar y exigir al mismo tiempo. Team Cherry tomó una base ya sólida y la elevó a un nivel superior, entregando un metroidvania que no solo cumple con la larga espera de sus fans, sino que la supera con creces, consolidándose como una obra maestra moderna que marcará al género durante años.
























