Konami nos trae Darwin’s Paradox, un juego de aventuras desarrollado en Francia que nos pone en el papel de un pulpo dentro de una fábrica de conservas bastante peculiar.
Detrás del proyecto está ZeDrimeTeam, un estudio parisino que debuta con este título. Y no es un equipo improvisado. Cuenta con nombres pesados dentro de la industria, como Cédric Lagarrigue, ex director ejecutivo de Focus Interactive, y Romuald Capron, ex director de estudio de Arkane Lyon. También participa Mikael Tanguy, especialista en efectos especiales conocido por su trabajo en Bacurau. Todo esto le da una base bastante sólida al desarrollo.
En los últimos años, ver estudios chicos con gente muy experimentada se volvió algo común. El problema es que muchas veces eso genera una expectativa alta que después no se traduce en el juego final. Por todo esto, Darwin’s Paradox se presenta como un caso interesante dentro de este tipo de estudios.
De que va Darwin’s Paradox
¿Alguna vez pensaste que una lata de comida podría no ser lo que parece? El juego parte de una idea completamente fuera de lo común, pero la presenta de forma directa y fácil de entender.
La historia sigue a un pulpo que vive tranquilo en el océano junto a su mejor amigo. Todo cambia cuando ambos son capturados por un OVNI. A partir de ahí, el juego plantea que estas criaturas son llevadas a una fábrica manejada por extraterrestres, donde terminan convertidas en una mezcla extraña de comida.
En medio de ese caos, el protagonista logra escapar por accidente y termina en una especie de basural. Ese momento marca el inicio del objetivo principal del juego. A partir de ahí, lo que tenés que hacer es volver a infiltrarte en la fábrica para rescatar a tu amigo.
Es una historia simple de seguir, pero con un concepto bastante raro que le da identidad propia desde el inicio.
Humor y Variedad de escenarios
Por su tono y sus animaciones, Darwin’s Paradox recuerda bastante a Ratchet & Clank. Aparecen aliens con un estilo ridículo, personajes pequeños con trajes demasiado grandes y entornos que parodian espacios de trabajo. A eso se suman criaturas marinas que pueden sorprenderte si te metés donde no debés.
La historia se ubica en una estética inspirada en los años 50, con referencias claras al humor de las caricaturas clásicas. Todo eso combina bien con el protagonista, que no habla, pero igual transmite lo que pasa a través de sus animaciones. El juego podría haber caído en lo típico de este tipo de ambientación. Zonas como congeladores, ventilación, oficinas o salas industriales repetidas. Pero la presencia de aliens permite ir más allá y sumar situaciones más creativas.
El recorrido arranca en el océano, pasa por una zona de desechos y sigue por alcantarillas con material radioactivo. Después llega a la fábrica, donde aparecen áreas bastante distintas entre sí. No cuento mucha mas para no spoilear.
Toda esa variedad ayuda a que el juego no se sienta repetitivo. Además, se suman secuencias de persecución que tienen un enfoque más cinematográfico y le dan ritmo a la experiencia.
Antes de meterse de lleno en el gameplay, hay un punto importante. El ritmo y la estructura del juego no siempre están bien manejados. En el inicio funciona como tutorial. En el océano aprendés a moverte, nadar, usar tinta y camuflarte. Es básico, pero cumple bien su función. El problema aparece después. En las siguientes secciones, algunas de estas habilidades no se pueden usar, y más adelante vuelven a aparecer explicadas mediante flashbacks. Todo esto se siente poco natural y puede cortar el ritmo. No es el único caso. Cerca del final, pasa lo mismo.
Mecánicas simples y Dificultad exigente en algunos momentos
En Darwin’s Paradox, toda la interacción está pensada para acompañar lo que pasa en pantalla. Las mecánicas no buscan ser complejas, sino encajar con cada situación. Todo está armado alrededor de escenarios tipo diorama para crear momentos puntuales que se sientan memorables, en una línea similar a juegos como Little Nightmares.
El pulpo tiene un conjunto de acciones bastante claro. Puede empujar o tirar objetos, camuflarse para evitar guardias o cámaras, y usar tinta para bloquear la visión de los enemigos o interactuar con el entorno. A partir de esa base, el juego va cambiando el contexto para que esas mismas herramientas se sientan diferentes.
Por ejemplo, hay secciones donde estas mecánicas se usan de formas más creativas, como pequeños desafíos que cambian el ritmo. También aparecen ideas nuevas que duran solo un capítulo, lo justo para no volverse repetitivas. En ese sentido, el juego está bien equilibrado y no estira las mecánicas más de lo necesario. Repetir lo mismo constantemente podría volverse pesado, y eso acá está bien manejado.
Aunque el tono general y el humor pueden hacer que todo parezca relajado, el juego tiene momentos bastante exigentes. Hay secuencias muy precisas donde tenés que hacer todo casi perfecto. Si te equivocás o te salís del camino pensado, el juego te castiga al instante y volvés al último checkpoint.
Esto se nota en saltos muy ajustados, partes de plataformas con tiempos muy justos o situaciones donde no queda del todo claro qué hacer. A veces, por ejemplo, ciertas plataformas tardan en aparecer o moverse, y eso puede hacer que tomes una decisión apurada y termines cayendo.
Esa dificultad no necesariamente juega en contra. Cuando está bien pensada, suma tensión y hace que cada avance se sienta más trabajado. Si todo fuera plano y sin desafío, la experiencia perdería fuerza. Acá, esa exigencia le da más peso a cada sección, aunque en algunos momentos puede resultar un poco confusa.
Controles que no siempre son lo mejor
No toda la dificultad del juego está pensada a propósito. Uno de los problemas más claros de Darwin’s Paradox está en los controles y en ciertos detalles que terminan molestando más de lo que deberían.
El manejo del personaje es funcional, responde bien, pero no siempre se siente cómodo. Hay situaciones donde vas a fallar no tanto por el desafío, sino por cómo reacciona el juego. Por ejemplo, hay un estado en el que el pulpo queda cubierto de una sustancia verde y no puede adherirse a las paredes. Esto se usa en pequeños puzzles donde tenés que limpiarte antes de avanzar. El problema no es la idea, sino cómo se ejecuta. Cada vez que intentás agarrarte a una pared en ese estado, se activa una animación que vas a ver constantemente, incluso en contactos mínimos con el entorno. A eso se suma la falta de un botón claro para soltarte de superficies, algo que no resulta intuitivo.
También hay una sección al final, donde controlás una máquina con movimientos muy pesados. En este caso, la dificultad es intencional, pero eso no la hace más disfrutable. Es una parte que se siente más lenta y torpe de lo necesario. Y siempre digo con esto, que esta es mi opinión…
Conclusión y palabras finales
A pesar los problemas nombrados, el juego mantiene su atractivo hasta el final gracias a su visual. Hay un trabajo gráfico fuerte que se nota en cada escenario, y recorrer los pasillos de esta fábrica alien mientras resolvés puzzles o superás obstáculos, todo termina siendo una experiencia agradable.
La aventura dura entre cuatro y cinco horas si vas directo a terminarlo, pero hay contenido adicional para quienes quieran explorar más. En cada nivel hay secretos escondidos en forma de diarios, y no son fáciles de encontrar. Incluso buscando con atención, es probable que se te escapen varios, lo que muestra que el diseño de niveles tiene más profundidad de lo que parece a simple vista.
Entre los puntos positivos, el juego destaca por su humor, la variedad de situaciones y cómo va introduciendo cambios en las mecánicas para mantener el interés. También suma el hecho de que los secretos están bien ocultos, lo que invita a rejugar o explorar más. En el lado negativo, aparecen problemas de ritmo, junto con controles que necesitan un pequeño ajuste. Estos detalles pueden generar frustración y, en algunos casos, una sensación de dificultad artificial.
Darwin’s Paradox es una propuesta con identidad propia, bien apoyada en su estilo visual y en la forma en la que presenta cada situación. Funciona como una alternativa muy buena dentro de este tipo de juegos, con una aventura guiada donde el foco está en avanzar, resolver puzzles simples y atravesar escenarios diseñados al detalle.




















