Si nos seguís hace rato, seguro viste cómo NVIDIA viene esquivando la crisis de memoria mejor que muchos. La compañía armó stock con tiempo y eso le permitió mantener a flote sus GPU actuales (aunque no por mucho tiempo). Pero ahora aparece una paradoja que complica el panorama. Ese mismo enfoque que la ayudó a pasar la primera ola de escasez también trae un retraso importante en la familia RTX 50 SUPER, un refresh que prometía un salto interesante dentro del segmento.
Hoy la marca tiene margen para seguir vendiendo las RTX 50 “normales”, que funcionan correctamente y cumplen en situaciones exigentes. El problema es que no logra avanzar con los modelos más potentes de la línea SUPER, que dependen de configuraciones de VRAM bastante más grandes. Por todo esto, la empresa ya avisó que habrá otra demora y que no será corta.
La VRAM vuelve a complicar a las RTX 50 SUPER
Según fuentes de la industria, el escenario cambia casi todos los días. Las RTX 50 actuales están protegidas porque NVIDIA ya tenía sus chips reservados. Hablamos de GPU de 8 GB, 12 GB o algunos modelos de 16 GB, cantidades que estaban aseguradas antes de que el mercado de DRAM se descontrolara.
Gracias a eso, NVIDIA mantiene buen rendimiento sostenido en ventas mientras AMD queda más expuesta a la falta de memoria. Pero cuando hablamos de una supuesta RTX 5080 SUPER de 24 GB, la historia cambia. Esas tarjetas requieren chips que hoy están complicados y generan un cuello de botella notable. Los socios de la marca ya habrían recibido la notificación, el lanzamiento podría pasar al tercer trimestre de 2026.
La próxima generación también queda en pausa
A este panorama se suma otro dato clave. Las RTX 60, sucesoras directas de la generación actual, también se moverían en el calendario. Todo indica que llegarían recién en 2027, lo que marca uno de los ciclos más largos en la historia de NVIDIA. Es un cambio empujado por la demanda de memoria de alta capacidad y por el impacto de la IA en toda la producción global.
Ese tercer trimestre de 2026 es apenas un punto de referencia. La fecha puede adelantarse, atrasarse o directamente cambiar si la producción no se estabiliza. Lanzar la línea SUPER tarde, con costos de VRAM disparados y el mercado atento a la próxima arquitectura, no da mucho margen. Además, obligaría a la compañía a sostener dos generaciones con alto consumo de memoria al mismo tiempo.
Hoy queda la duda abierta. Si Samsung y SK Hynix no mejoran la producción, NVIDIA tendrá que decidir si cancela el refresh o retrasar la arquitectura nueva para priorizar GPU enfocadas en IA.






