Investigadores de las universidades de Oxford y Osaka lograron un avance importante para el futuro de la informática, y alcanzaron una tasa de error de solo 0,000015% en operaciones de un solo cúbit. Este resultado, equivalente a un error cada 6,7 millones de operaciones, representa una mejora significativa respecto al récord anterior, vigente desde 2014. El estudio marca un paso firme hacia una computación cuántica práctica y escalable.
Microondas y cúbits de calcio para mayor estabilidad
El experimento se realizó con iones de calcio-43 (⁴³Ca⁺) a temperatura ambiente, utilizando exclusivamente microondas en lugar de láseres. Este enfoque permitió construir un sistema más compacto y energéticamente eficiente, lo cual facilita la miniaturización y reduce costos operativos. Además, los investigadores lograron proteger el sistema de interferencias externas, lo que fue clave para alcanzar este nivel de precisión.
Una tasa de error tan baja reduce significativamente la necesidad de corrección de errores, lo que simplifica el diseño de futuras computadoras cuánticas. Esto permite crear dispositivos más pequeños, más económicos y más eficientes, sin depender de sistemas de enfriamiento criogénico como los usados por Google o IBM. Además, esta tecnología se vuelve más viable para su integración con chips ópticos y nuevos materiales cuánticos.
Aunque este logro es enorme, solo aplica a operaciones de un solo cúbit. Las de dos o más cúbits, necesarias para realizar cálculos complejos, siguen teniendo tasas de error mucho más altas, como un fallo cada 2000 operaciones. Sin embargo, el nivel de precisión alcanzado crea una base sólida para mejoras futuras, facilitando la construcción de arquitecturas más complejas con menor redundancia.
La computación cuántica podría estar más cerca de lo esperado
Este avance se suma a una serie de logros recientes que impulsan el desarrollo del sector. Según estimaciones de expertos, si el ritmo de innovación se mantiene, la utilidad práctica de la computación cuántica podría llegar en menos de 10 años. En paralelo, tecnologías complementarias como los chips de silicio cuántico y nuevos materiales con propiedades emergentes refuerzan esta proyección optimista.






