Actualizar la PC en 2026 no va a ser para nada barato. Y no solo por las GPUs o los procesadores de última generación. Un factor que empieza a pesar fuerte es el precio del cobre, un material clave en casi todos los componentes modernos. Según una investigación reciente, este aumento ya está impactando en costos, plazos de producción y decisiones comerciales dentro de la industria del hardware.
El tema fue expuesto por el reconocido creador de contenido Roman Hartung, más conocido como der8auer. En un video publicado en su canal, explicó cómo incluso sus proyectos personales se están viendo afectados. De acuerdo a sus datos, las placas de cobre de 12 milímetros, muy usadas en sistemas de refrigeración custom, aumentaron al menos un 40% en muy poco tiempo.
Cobre más caro y con mayores tiempos de espera
El problema no se limita al precio final. Hartung también remarcó que los tiempos de entrega se dispararon. Mientras que en 2025 los pedidos de cobre tardaban apenas algunas semanas, su compra más reciente demoró cuatro meses en llegar. Esto afecta directamente a fabricantes chicos y medianos, que no tienen margen para absorber demoras tan largas.
El cobre se usa de forma masiva en el hardware actual. Está presente en disipadores, bloques de refrigeración líquida, heatpipes y también en elementos estructurales. Por eso, cualquier aumento termina trasladándose al precio de productos como tarjetas gráficas, procesadores y sistemas de cooling.
Fabricantes ya sienten el impacto
Según el youtuber, empresas como Thermal Grizzly ya están sintiendo el golpe. En 2025, la compañía pagaba unos 190 euros por cada placa de cobre, suficiente para fabricar cuatro bloques de refrigeración para GPUs RTX 5080. Hoy, ese mismo material cuesta 280 euros.
La situación es tan compleja que la empresa incluso evalúa abandonar ese segmento del negocio. Los precios finales que deberían cobrar al público se consideran difíciles de sostener, especialmente en un mercado donde el consumidor ya está golpeado por otros aumentos.
Hartung explica que el problema viene de arrastre. Desde el año pasado, el precio de una tonelada de cobre pasó de 9.000 a 13.000 dólares, una suba que tarde o temprano se refleja en todo el ecosistema de hardware.
El cobre tiene una particularidad. A diferencia de otros materiales, su precio depende menos del humor de los inversores y más de la demanda real. Hoy esa demanda está impulsada por inversiones masivas en centros de datos, en su mayoría orientados a inteligencia artificial.
A esto se suman problemas en regiones productoras como Chile e Indonesia, donde desastres ambientales y dificultades operativas redujeron la capacidad de producción. Para completar el combo, los aranceles aplicados por Estados Unidos también elevan el costo del material, un aumento que termina llegando al consumidor final.
Todo indica que el hardware va a seguir subiendo. Si en 2026 pensabas armar o actualizar tu PC, conviene tenerlo en cuenta.







