La PlayStation 6 todavía no fue anunciada oficialmente, pero ya empezó a generar preocupación por su posible costo de fabricación. Según el leaker Kepler_L, el hardware de la próxima consola de Sony habría subido unos 200 dólares en marzo. Antes se estimaba un BoM cercano a los 760 dólares, pero ahora la cifra rondaría los 960 dólares.
Ese número no es el precio final para el consumidor, sino el costo aproximado de los componentes necesarios para fabricar la consola. A eso habría que sumarle impuestos, logística, distribución, mando, empaquetado, marketing y márgenes comerciales. Por eso, una PlayStation 6 con un costo interno cercano a los 1.000 dólares podría terminar siendo mucho más cara en tiendas.
PlayStation 6 queda presionada por la memoria
El gran problema está en el aumento de precio de componentes clave como DRAM y NAND Flash. La demanda impulsada por inteligencia artificial, servidores y centros de datos está presionando fuerte al mercado. Esto ya afecta a PCs, notebooks, consolas, smartphones y cualquier dispositivo que use memoria o almacenamiento.
Con este escenario, una PlayStation 6 barata parece cada vez más difícil. Si Sony quisiera venderla a 699 dólares, tendría que asumir una pérdida muy agresiva por cada unidad. Incluso un precio de 799 dólares seguiría implicando subsidio, mientras que una versión digital cerca de 999 dólares ya no suena tan fuera de contexto.
La situación también llega en un momento delicado para Sony. Las ventas recientes de PS5 no vienen bien y mayo de 2026 fue el peor mes de mayo para PlayStation desde el año 2000 en hardware. Retrasar la consola podría aumentar todavía más los costos, pero lanzarla cara también puede limitar la adopción inicial.
La opción más lógica sería que Sony absorba pérdidas al comienzo para recuperar dinero con juegos, PlayStation Plus, accesorios y regalías. Es una jugada riesgosa, pero puede ser mejor que trasladar todo el costo al usuario desde el día uno. Como referencia, la PS3 ya fue criticada por debutar a 599 dólares en 2006, y una PS6 cerca de los 999 dólares rompería un límite histórico para consolas domésticas.







