Armar una PC para jugar sin gastar una fortuna cada vez es más difícil. Los precios vienen subiendo en casi todos los componentes clave y eso empieza a cambiar por completo el panorama del hardware accesible. Si estabas pensando en actualizar o armar algo de entrada, conviene prestar atención.
Un informe reciente de Gartner proyecta un escenario poco alentador para la gama baja. Según sus estimaciones, hacia 2028 prácticamente dejarían de existir las PC gamer realmente económicas, al menos como las conocimos hasta ahora.
La memoria empuja todo hacia arriba
El principal factor detrás de esta tendencia es el fuerte aumento en los precios de la memoria DRAM y NAND, es decir, la RAM y los SSD. El informe habla de una suba combinada que podría alcanzar hasta un 130% hacia finales de 2026.
Eso impacta directo en el precio final de cualquier PC. No solo porque la RAM y el almacenamiento se encarecen, sino porque también influyen en otros componentes como las placas de video. Si la memoria sube, el costo de fabricación de una GPU también lo hace.
A esto se suma la escasez puntual de ciertos modelos de placas gráficas, sistemas de refrigeración más complejos y fuentes de alimentación cada vez más robustas. El combo completo termina empujando el precio de entrada mucho más arriba de lo que muchos usuarios pueden pagar. Según las proyecciones, el precio promedio de una PC podría subir alrededor de un 17% frente a 2025.
PCs por debajo de 500 dólares serían cosa del pasado
El análisis de Gartner también plantea que las PC por debajo de los 500 dólares quedarían limitadas a configuraciones muy básicas, sin gráfica dedicada y pensadas solo para ofimática o consumo multimedia.
Eso dejaría a la gama gaming de entrada fuera de ese rango. En la práctica, si querés una PC para jugar, tendrías que estirarte bastante más en presupuesto. Igual, sabemos que en Argentina los precios de la gama baja son más altos que en países como Estados Unidos, o directamente Europa.
Además, se estima que los envíos globales de PC podrían caer más de un 10% en 2026 frente al año anterior, reflejando una contracción del mercado impulsada por los precios.
Cuando todo cuesta más, la reacción lógica es aguantar con lo que ya tenés. Gartner proyecta que la vida útil de las PC de consumo podría extenderse un 20%, mientras que en el segmento corporativo el aumento sería del 15%.
En vez de cambiar todo el hardware, muchos usuarios elegirían realizar actualizaciones puntuales. Por ejemplo, mejorar solo la GPU o cambiar el procesador dentro del mismo socket para evitar reemplazar la placa madre y la memoria. Mantener módulos DDR4 en lugar de saltar a DDR5 también sería una estrategia común para reducir gastos.
El problema de fondo es que, si la tendencia se mantiene, el segmento económico perdería potencia real. Para sostener precios más bajos, los fabricantes podrían recortar memoria y capacidad de almacenamiento al mínimo. Eso significaría nuevas generaciones menos ambiciosas en rendimiento dentro del rango más accesible.







