Geoffrey Hinton, ganador del Premio Nobel y una de las figuras más reconocidas del desarrollo de la inteligencia artificial conocido como «el padrino de la IA», volvió a advertir sobre la velocidad con la que está avanzando esta tecnología. Después de participar en una sesión informativa ante el Congreso de Estados Unidos, afirmó que los legisladores tendrían aproximadamente un año para establecer regulaciones efectivas.
El padrino de la IA considera que el progreso de la IA está superando incluso las expectativas de los propios investigadores. Su preocupación es que los sistemas alcancen un punto donde puedan contribuir al desarrollo de inteligencias artificiales todavía más avanzadas antes de que existan mecanismos claros para mantenerlas bajo control.
El padrino de la IA pide frenar el avance
“Nos queda aproximadamente un año, tal vez un poco más”, aseguró Hinton al hablar sobre el margen disponible para actuar. También sostuvo que la inteligencia artificial ya avanzó lo suficiente como para permitir la creación de sistemas todavía más capaces, y cree que continuar sin medidas adecuadas podría terminar generando problemas difíciles de manejar.
Para el investigador, el orden debería ser diferente al actual. Antes de seguir aumentando las capacidades de los modelos más avanzados, los especialistas tendrían que descubrir métodos confiables para controlar su comportamiento. Hinton considera urgente resolver primero ese desafío antes de acelerar nuevamente el desarrollo.
Sus advertencias también incluyen escenarios mucho más extremos. La semana pasada afirmó que, desde su perspectiva, existiría alrededor de un 10% de probabilidades de que la inteligencia artificial provoque la extinción de la humanidad durante los próximos diez años. Esa cifra representa su propia estimación del riesgo y no una predicción confirmada sobre lo que ocurrirá.
Hinton es conocido dentro del sector tecnológico como uno de los llamados “padrinos de la IA” por su trayectoria en el campo. Su mensaje actual apunta directamente a reducir el ritmo de desarrollo mientras gobiernos e investigadores buscan reglas y sistemas de seguridad capaces de acompañar tecnologías cada vez más avanzadas. Para él, el margen para hacerlo todavía existe, pero se está achicando rápidamente.







