Oracle quedó en el centro de una fuerte polémica laboral tras despedir a cerca de 30.000 empleados el mes pasado. Según exempleados, la compañía redirigió recursos hacia centros de datos e inteligencia artificial mientras recortaba personal. Varios afectados aseguran que antes de perder sus puestos fueron obligados a entrenar herramientas internas de IA con sus propios flujos de trabajo.
Más de 600 exempleados firmaron una carta colectiva dirigida a la gerencia. En el reclamo pidieron una mejor indemnización, extensión del seguro médico, apoyo para trabajadores con visa H-1B y aceleración de acciones pendientes. Oracle respondió que no tenía intención de negociar con ellos como grupo.
Oracle apuesta fuerte por IA y centros de datos
Larry Ellison, presidente y director de tecnología de Oracle, sostiene que quienes construyan infraestructura de IA serán los grandes ganadores de la economía futura. La empresa está recaudando miles de millones para estos proyectos, aunque se señala que su flujo de caja seguiría negativo al menos hasta 2030. A finales de mayo de 2025, Oracle tenía cerca de 162.000 empleados en todo el mundo.
La compañía, conocida por sus bases de datos y software empresarial, giró fuerte hacia la inteligencia artificial. En enero de 2025, Ellison participó junto a Donald Trump, Sam Altman y Masayoshi Son en el anuncio del proyecto Stargate, valuado en 500.000 millones de dólares. En septiembre, Oracle cerró un acuerdo de 300.000 millones de dólares con OpenAI para ofrecer capacidad de computación en la nube.
Un gerente sénior despedido dijo a TIME que las exigencias vinculadas a IA hacían que desarrolladores junior generaran grandes cantidades de código defectuoso. Después, los perfiles más experimentados debían dedicar tiempo a corregir esos errores. Otra exempleada afirmó que los chatbots internos producían basura y no ahorraban tiempo.
Los exempleados denuncian presión y pérdida de derechos
Una trabajadora que venía de Cerner, adquirida por Oracle en 2022, contó que tras los despidos se alentó al equipo a usar IA. La herramienta ayudaba en algunas tareas, pero la empresa también elevó las expectativas de productividad. Según su testimonio, la semana laboral llegó a extenderse entre 60 y 80 horas.
Esa misma empleada aseguró que debía entrenar sistemas de IA con sus propios flujos de trabajo. La frase que dejó resume el miedo de muchos trabajadores tecnológicos. Estaban entrenando a la IA para reemplazarlos, pero sin ella no podían cumplir con el volumen de trabajo.
Una encuesta a 272 despedidos, realizada por exempleados junto a What We Will, mostró otro dato sensible. El 62% tenía más de 40 años y el 22% llevaba más de 15 años en la empresa. Muchos creen que Oracle apuntó a empleados mayores y mejor pagados, con más unidades de acciones restringidas pendientes.
La oferta de Oracle incluye cuatro semanas de salario base más una semana por cada año trabajado. Los exempleados aseguran que está por debajo de otros estándares del sector. Con la IA ganando espacio y los recortes creciendo, la discusión laboral en Silicon Valley se picó fuerte.







