Mientras la inteligencia artificial sigue creciendo y las empresas tiran miles de millones en centros de datos, no todo es tan bueno como parece puertas adentro. Incluso uno de los nombres más fuertes del sector como OpenAI empieza a mostrar señales de desgaste, y los números ya no cierran tan fácil como antes.
Según un análisis reciente, OpenAI podría quedarse sin fondos en un plazo de 18 a 24 meses. La advertencia llega justo después de que la compañía confirmara algo que hasta hace poco parecía impensado, la incorporación de publicidad como vía de ingresos.
La publicidad era el último recurso
El economista Sebastian Mallaby, del Council on Foreign Relations, publicó un análisis en el The New York Times donde sostiene que OpenAI se comprometió a gastar mucho más de lo que puede sostener. Según sus estimaciones, la empresa ya asumió compromisos de inversión que superan el billón de dólares antes de 2030.
En 2025, OpenAI habría perdido alrededor de 8.000 millones de dólares, y esa cifra podría escalar hasta los 40.000 millones en 2028. Para Mallaby, el problema no es solo el gasto, sino la falta de un negocio paralelo que compense esas pérdidas.
Empresas como Google o Microsoft pueden absorber años de números en rojo porque tienen otras fuentes de ingresos. OpenAI, en cambio, depende casi exclusivamente de su IA.
Sam Altman ya había anticipado este escenario
El propio Sam Altman había dicho en el pasado que la publicidad era una opción extrema. Que hoy se esté avanzando en ese camino es una señal clara de que la presión financiera es real y urgente.
El analista sostiene que 2026 será un año decisivo para OpenAI. Incluso si la empresa cancela parte de sus promesas de inversión o intenta pagar otras con acciones, igual necesita generar sumas gigantescas de capital, algo que el mercado no parece dispuesto a ofrecer tan fácilmente.
Los usuarios no quieren pagar por ChatGPT
Otro punto clave es el modelo de negocio. Según Mallaby, la mayoría de los usuarios no está dispuesta a pagar por ChatGPT. Si OpenAI fuerza un esquema totalmente pago, muchos simplemente se irán a alternativas gratuitas que ya existen y siguen creciendo.
Esto deja a la empresa en una posición incómoda. La publicidad puede ayudar, pero difícilmente cubrirá un nivel de gasto tan alto. Y subir precios o cerrar funciones podría terminar empujando a los usuarios a la competencia.
Nadie duda del valor tecnológico de OpenAI ni de su rol pionero en la IA generativa. Pero el análisis es claro, la tecnología por sí sola no paga las cuentas. Sin un modelo de ingresos sólido y sostenible, incluso los líderes del sector pueden quedar contra las cuerdas.






