OpenAI y Anthropic podrían comenzar a negociar directamente con los grandes fabricantes de memoria a partir de 2027 para asegurar el suministro necesario para sus centros de datos. La previsión apunta a un cambio importante en la forma en que las compañías de inteligencia artificial gestionan su infraestructura, dejando de depender únicamente de proveedores externos para conseguir componentes.
Según se informa, todavía no representa contratos confirmados. El movimiento podría sumar compradores enormes frente a empresas como NVIDIA, AMD, Qualcomm e Intel, mientras Samsung, SK hynix y Micron ganarían todavía más peso dentro de un mercado donde la disponibilidad de memoria ya es estratégica.
Anthropic podría comprar parte de la memoria que necesita
Se calcula que Anthropic adquiriría directamente alrededor del 20% de sus propias necesidades de memoria durante 2027, con un porcentaje mayor durante 2028. Ese dato no significa que vaya a quedarse con una quinta parte de toda la producción mundial, sino que asumiría personalmente una parte considerable de las compras que necesita para alimentar su infraestructura.
La demanda de DRAM atribuida a Anthropic alcanzaría entre 40.000 y 50.000 millones de unidades equivalentes de 1 Gb, una escala que el informe compara con NVIDIA. Esta medida representa capacidad normalizada y no miles de millones de chips físicos individuales, algo importante para interpretar correctamente el tamaño de la estimación.
Para Samsung, SK hynix y Micron, la llegada de compradores como OpenAI y Anthropic podría reforzar su posición frente a empresas que ya aseguran grandes volúmenes mediante acuerdos a largo plazo. La competencia tampoco se limitaría a un único tipo de memoria, porque los aceleradores de IA, servidores y otras partes de la infraestructura utilizan productos diferentes y requieren capacidades específicas.
El posible impacto sobre la RAM para PC sería más indirecto. La HBM utilizada por aceleradores de inteligencia artificial no es lo mismo que un módulo DDR5, pero los fabricantes distribuyen inversiones, líneas de producción y recursos entre distintos segmentos. Si la expansión de los centros de datos supera la capacidad disponible, esa presión podría terminar afectando la oferta y dificultar una baja de precios en memorias destinadas al mercado de consumo.







