Las últimas versiones sobre cambios internos en la política de NVIDIA respecto del suministro de VRAM encendieron alarmas entre analistas y fabricantes. El creador de contenido JayzTwoCents, que hasta hace poco sostenía que la crisis de memoria no debía impactar de forma agresiva en los precios de las GPU, ahora plantea un escenario completamente distinto. Según explica, NVIDIA estaría priorizando de manera total su negocio de inteligencia artificial, incluso a costa del mercado gamer tradicional. Esto ya lo informamos en las ultimas semanas y con esto se confirma todo.
El punto crítico estaría en que NVIDIA habría dejado de enviar GPUs con las memorias incluidas, un cambio que obliga a los socios a abastecerse por su cuenta en un mercado cada vez más restringido. Para Jay, esto refleja un giro profundo en la estrategia de la empresa y anticipa un impacto severo en los costos de producción de las placas de video para consumo.
JayzTwoCents sostiene que la decisión de NVIDIA de no suministrar VRAM emparejada con los chips gráficos marca un cambio de época. La empresa estaría concentrando todos sus recursos materiales en el sector más rentable, los centros de datos y el hardware para Inteligencia Artificial, donde la demanda no deja de crecer y los márgenes son muy superiores a los del gaming.
La VRAM en el mercado gamer
La diferencia de ingresos entre la venta a AIB partners y la venta a compañías de IA sería tan amplia que NVIDIA estaría reorientando su producción hacia ese segmento sin mirar atrás. Esta presión, según el analista, también empuja a los fabricantes de memoria a modificar sus prioridades.
Si la disponibilidad de VRAM sigue cayendo, JayzTwoCents anticipa un escenario donde las GPU para gaming enfrentarán incrementos de precio muy altos. Los grandes fabricantes podrán amortiguar parte del impacto mediante compras masivas y descuentos por volumen, pero las marcas más pequeñas no tendrán ese margen.
Eso podría traducirse en una reducción del número de actores en el mercado, menor competencia y precios aún más altos para las placas de video destinadas al consumidor final. En un contexto donde la memoria ya es un recurso crítico, cualquier ajuste en la cadena de suministro afecta de manera directa al costo del producto.






