NVIDIA lo volvió a hacer. Superó a Microsoft y se convirtió en la empresa más valiosa del planeta, alcanzando un valor de mercado de 3,45 billones de dólares. Las acciones del gigante de los chips subieron un 3% hasta los 141,40 dólares, y acumulan una suba del 24% solo en el último mes. Todo esto, a pesar de tensiones comerciales, aranceles y restricciones de exportación que siguen afectando al mercado global de semiconductores.
El crecimiento de NVIDIA no sorprende del todo a quienes vienen siguiendo de cerca la carrera por el dominio en el sector de la inteligencia artificial. Aunque ha tenido pérdidas importantes, como los 5.500 millones de dólares por la reducción de envíos a China, la empresa logró contrarrestar estos golpes con un aumento impresionante en sus ingresos por chips para IA. De hecho, el reporte del primer trimestre fiscal muestra ingresos de 44.060 millones de dólares, con ganancias ajustadas de 0,96 por acción, lo que representa un crecimiento interanual del 69%.
NVIDIA supera a Microsoft como la empresa más valiosa.
Uno de los motores clave de este crecimiento ha sido, justamente, la demanda por aceleradores de IA. Gigantes como Microsoft, Google, Meta, Amazon, Oracle y xAI están construyendo enormes clústeres, y para ello dependen de hardware como las GPU NVIDIA Hopper. Solo Microsoft compró cerca de 500.000 GPUs el año pasado. Es un caso curioso donde el crecimiento de una empresa termina impulsando el ascenso de su competidora directa.
Aunque la inteligencia artificial es la protagonista del éxito de NVIDIA, su presencia también se está consolidando en el sector gaming y de semiconductores en general. El mes pasado, incluso superó a Samsung en el mercado de chips, asegurando el primer puesto en un área que no deja de ser estratégica.
En este contexto de crecimiento acelerado y competencia feroz, NVIDIA no solo logró posicionarse en la cima, sino que lo hizo en medio de desafíos geopolíticos y económicos importantes. El liderazgo en IA no es solo una ventaja técnica, es un diferencial de negocio que está redefiniendo el valor de las grandes tecnológicas.
Fuente: CNBC







