El mercado de GPU no da respiro y, cuando parecía que el calendario empezaba a ordenarse, NVIDIA vuelve a cambiar todo. Se indica que la serie RTX 50 SUPER no va a llegar cuando muchos esperaban, y eso obliga a repensar no solo lo que queda de esta generación, sino también el futuro inmediato del gaming en PC.
La situación no sorprende del todo. La industria viene lidiando con precios inflados, falta de stock y una presión constante desde el negocio de la inteligencia artificial. En ese contexto, las GPUs para consumo pasan a un segundo plano, incluso para una empresa del tamaño de NVIDIA.
Las RTX 50 SUPER se moverían recién a 2027
Según The Information, NVIDIA habría decidido en diciembre retrasar oficialmente la línea RTX 50 SUPER. La información surge de contactos directos con ejecutivos de la compañía y asegura que tanto empleados como socios fabricantes ya fueron notificados del cambio de planes.
El motivo principal sería doble. Por un lado, la escasez global de memoria, que disparó los costos de producción. Por otro, la prioridad absoluta que NVIDIA le está dando a sus aceleradores para inteligencia artificial, un negocio mucho más rentable que el mercado gaming tradicional. En ese escenario, destinar GDDR7 a GPU de consumo no parece ser la jugada preferida.
La idea original de las RTX 50 SUPER era clara. Usar módulos GDDR7 de 3 GB para ofrecer más VRAM por modelo y diferenciarse mejor de las RTX 50 estándar. Pero con la memoria cada vez más cara y demandada, ese plan quedó en pausa.
El efecto dominó que podría afectar a las RTX 60
El retraso no termina en la generación actual. Siempre según la misma fuente, mover las RTX 50 SUPER a 2027 también tendría consecuencias directas sobre la próxima arquitectura de NVIDIA. Las GPUs basadas en Rubin, que llegarían bajo el nombre comercial RTX 60, podrían terminar llegando más tarde de lo previsto.
Inicialmente, la producción en masa de estas placas estaba pensada para finales de 2027. Ahora, con este nuevo escenario, su lanzamiento podría desplazarse a 2028, e incluso a la segunda mitad de ese año si la prioridad sigue siendo la IA.
En otras palabras, el salto generacional en GPUs para gaming podría espaciarse más de lo habitual, algo que no veíamos desde hace bastante tiempo.
Lo que está pasando con NVIDIA no es un caso aislado, sino el reflejo de un mercado totalmente desbalanceado. La memoria, la capacidad de fabricación y la inversión están volcadas casi por completo a centros de datos y modelos de inteligencia artificial. El gaming sigue siendo importante, pero ya no marca el ritmo.
Para los usuarios, esto se traduce en menos lanzamientos, precios altos y ciclos de vida más largos para las placas actuales. Si estabas pensando en esperar una RTX 50 SUPER para actualizar tu PC, quizá tengas que replantear la estrategia.







