NVIDIA confirmó la adquisición de una participación accionaria en Intel por un total de US$5.000 millones, formalizando un acuerdo que había sido anunciado en septiembre. La operación se realizó mediante una colocación privada de acciones ordinarias que representa uno de los movimientos financieros más importantes del sector de semiconductores en 2025, con impacto directo en el equilibrio industrial y productivo del mercado de chips.
Según informó la compañía, NVIDIA pagó 23,28 dólares por acción, el valor establecido en el acuerdo original. La transacción implicó la compra de más de 214,7 millones de acciones de Intel, consolidando a NVIDIA como uno de los principales accionistas institucionales del fabricante estadounidense. El cierre del acuerdo se comunicó oficialmente este lunes mediante un comunicado corporativo.
Desde el punto de vista financiero, la inversión funciona como un refuerzo para Intel, que en los últimos años atravesó un fuerte desgaste de caja. La empresa realizó expansiones agresivas de capacidad productiva, con inversiones intensivas en capital para nuevas plantas y procesos de fabricación, lo que presionó sus balances tras una serie de decisiones estratégicas fallidas en el desarrollo y ejecución de nodos de fabricación.
Durante 2025, Intel también fue noticia por una serie de ajustes operativos orientados a reducir costos y concentrar recursos en sus proyectos considerados estratégicos. La compañía informó cambios en su estructura interna y una priorización de inversiones vinculadas a la fabricación de semiconductores, en un contexto de mayor exigencia del mercado sobre su capacidad de inversión.
NVIDIA e INTEL una Inversión estratégica
La operación recibió la aprobación de las agencias antimonopolio de Estados Unidos, de acuerdo con un aviso publicado a comienzos de diciembre por la Comisión Federal de Comercio (FTC). Este aval regulatorio despejó el último obstáculo formal para que NVIDIA pudiera avanzar con la inversión sin restricciones legales.
En términos de mercado, el anuncio tuvo un efecto moderado en la cotización de ambas compañías. Las acciones de NVIDIA registraron una baja del 1,3% en la sesión previa a la apertura, mientras que las acciones de Intel se mantuvieron prácticamente sin variaciones, reflejando que la operación ya estaba incorporada en las expectativas de los inversores desde septiembre.
Más allá del impacto bursátil inmediato, el acuerdo refuerza la posición de NVIDIA como un jugador fuerte en el ecosistema de chips de alto rendimiento, especialmente en un contexto donde la demanda de procesadores para inteligencia artificial y centros de datos sigue creciendo, mientras Intel continúa ajustando su estructura financiera para sostener su capacidad productiva.






