Durante meses, la cifra sonó como un punto de quiebre para toda la industria. NVIDIA había dado a conocer su intención de destinar 100.000 millones de dólares a OpenAI, una señal clara de confianza en el futuro de la inteligencia artificial. Hoy, ese escenario empieza a cambiar y el mensaje es mucho más frío.
Según un informe publicado por The Wall Street Journal, la compañía que dirige Jensen Huang ya no estaría tan convencida de avanzar con esa inversión. De hecho, puertas adentro, la percepción es que aquel anuncio podría quedar solo en una carta de intención que nunca se concrete.
Una inversión que nunca estuvo cerrada
De acuerdo con personas cercanas al CEO, el acuerdo jamás se firmó como contrato definitivo. Lo único que existió fue un documento preliminar que dejaba abierta la posibilidad de invertir, pero sin obligaciones concretas. El plan original contemplaba que esos 100.000 millones se usaran para comprar chips de la propia NVIDIA, destinados luego a centros de datos para entrenar nuevos modelos de IA.
En la práctica, la operación implicaba un círculo perfecto para NVIDIA. Vendía hardware, aseguraba demanda a largo plazo y reforzaba a su socio estratégico. Pero con el paso de los meses, el entusiasmo inicial empezó a diluirse.
Dudas sobre el rumbo de OpenAI
El informe del WSJ señala que Huang ya no confía tanto en el potencial futuro de OpenAI. Uno de los puntos que más ruido genera es la falta de disciplina financiera y las dificultades para escalar un modelo de monetización sostenible. En un mercado donde los costos de infraestructura se disparan, ese detalle pesa más que nunca.
Además, desde la visión de NVIDIA, OpenAI habría perdido terreno frente a competidores directos como Anthropic y Alphabet, que avanzan con estrategias más claras y controladas. Aun así, de manera oficial, NVIDIA sostiene que mantiene una relación sólida con la startup y recuerda que trabajan juntas desde hace más de una década.
Si NVIDIA decide reducir o abandonar la inversión, el impacto para OpenAI sería enorme. La empresa necesita inyecciones masivas de capital para sostener su ritmo de crecimiento y sus ambiciones de liderazgo global. Actualmente, busca financiamiento por otros 100.000 millones de dólares, de los cuales se espera que Amazon aporte cerca de la mitad.
La incertidumbre no termina ahí. Empresas asociadas al despliegue de infraestructura también quedarían expuestas. Oracle, por ejemplo, se comprometió a construir 300.000 millones de dólares en centros de datos para IA a fines de 2025. Sin la financiación esperada, ese plan podría quedar en el aire.
Lo que hasta hace poco parecía una carrera sin frenos empieza a mostrar señales de cautela. NVIDIA sigue siendo el actor central del mercado, pero ahora revisa con más cuidado dónde pone sus fichas. Para OpenAI y sus socios, el mensaje es claro. La etapa de cheques en blanco podría estar llegando a su fin.







