La escena de la preservación digital perdió uno de sus pilares más conocidos. Myrient, una biblioteca de juegos retro que durante años funcionó como punto de referencia para colecciones completas de ROM y dumps verificados, anunció que apagará sus servidores de forma definitiva a fines de marzo de 2026.
La decisión no fue repentina. Detrás hay números que ya no cierran y un contexto tecnológico que encarece cada mes el mantenimiento de infraestructuras masivas.
Un archivo de casi 400 TB que ya no puede sostenerse
Con más de 390 TB de datos catalogados, el sitio se había convertido en uno de los grandes centros para sets Redump y No-Intro, cubriendo plataformas de Nintendo, Sony y Microsoft.
Según explicaron sus administradores en Telegram, la biblioteca seguirá online durante aproximadamente un mes más para que los usuarios puedan descargar y respaldar archivos importantes antes del cierre definitivo el 31 de marzo de 2026.
El problema central es económico. Mantener semejante volumen de datos requiere servidores, almacenamiento y ancho de banda constantes. Los responsables del proyecto detallaron que los costos mensuales superaban ampliamente lo recaudado en donaciones, obligando a cubrir de su propio bolsillo cifras superiores a los 6.000 dólares mensuales.
El aumento del hardware y el impacto de la IA
El contexto tampoco ayuda. Desde fines del año pasado, los precios de la RAM, los SSD y los HDD aumentaron de forma sostenida. La fuerte demanda de centros de datos dedicados a inteligencia artificial presionó el mercado de componentes, elevando los costos de infraestructura y alojamiento.
Mantener casi 400 TB de contenido para miles de usuarios en simultáneo dejó de ser viable bajo ese escenario. La inflación del hardware terminó siendo un golpe directo a un proyecto que dependía casi exclusivamente del crowdfunding.
Descargas abusivas y monetización externa
A los problemas financieros se sumó el uso indebido del servicio. Algunos gestores de descarga comenzaron a esquivar las protecciones del sitio y sus mensajes de donación.
Lo más grave fue la aparición de herramientas de terceros que cobraban por ofrecer acceso a recursos que venían directamente de la biblioteca gratuita de Myrient. La administración calificó estas prácticas como un uso abusivo y comercial no autorizado, algo expresamente prohibido por las condiciones del proyecto.
El cierre afectará el acceso a grandes bibliotecas vinculadas a consolas clásicas y modernas, incluyendo catálogos completos de PlayStation y Xbox.
La hShop, asociada al grupo y popular entre usuarios de consolas portátiles de Nintendo, continuará funcionando con normalidad. Las donaciones posteriores al cierre se destinarán a sostener ese servicio.
La desaparición de Myrient vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente. Cuando la preservación digital depende casi por completo de aportes voluntarios y de hardware cada vez más caro, la continuidad de estos archivos históricos queda en una posición frágil.







