MSI enfrenta un escenario complicado en el mercado de PC para armar, también conocido como segmento DIY. Según la información compartida, la compañía registra una caída del 20% en esta división, mientras que el mercado general de PC atraviesa un descenso estimado de entre 10% y 20% por los aumentos constantes de precios en componentes clave.
A pesar de ese retroceso, MSI mantiene estable su rentabilidad general. El problema principal no pasa solo por la demanda, sino por la falta de previsibilidad en costos y disponibilidad. La memoria, las GPU y las CPU vienen bajo presión desde el auge de la inteligencia artificial, que absorbió buena parte de la capacidad de producción para centros de datos y servidores.
MSI advierte sobre la escasez de memoria y GPU
Durante el primer trimestre, MSI informó que los precios de la memoria para notebooks gaming y PCs de escritorio se dispararon. Además, el segmento de tarjetas gráficas sufrió una reducción del 30% en el suministro de chips, ya que NVIDIA no pudo cubrir la demanda por la escasez de memoria. La situación también afectó a las RTX 50, cuyo suministro se redujo en un 50% durante el trimestre.
El problema es que NVIDIA entrega módulos de memoria a sus socios por cada GPU adquirida. Como no había suficiente memoria disponible para plataformas de consumo, la compañía tuvo que limitar de forma fuerte el suministro. Para fabricantes como MSI, esto complica la planificación, porque no alcanza con tener demanda si no hay componentes suficientes para fabricar y vender productos.
En CPU, el panorama podría mejorar más adelante. AMD está priorizando su negocio de servidores, que crece por la demanda ligada a inteligencia artificial, pero se espera que los envíos para PC mejoren durante el segundo trimestre. Intel, por su parte, prevé aumentar su oferta en el tercer trimestre, justo antes de la temporada alta del mercado de PC, que suele concentrarse entre el tercer y cuarto trimestre del año.
La memoria sigue siendo el punto más difícil. MSI solo recibe información mensual sobre disponibilidad, ya que los fabricantes de DRAM comunican cada mes cuánta memoria pueden entregar. No hay garantía clara de precio ni de volumen para el mes siguiente, lo que obliga a los fabricantes a decidir rápido si aceptan las condiciones. Además, los grandes proveedores de DRAM aplican penalizaciones si los pagos no llegan a tiempo, lo que puede afectar futuros suministros.
El escenario no parece tener una solución cercana. Incluso AMD ya advirtió que los precios de la DDR5 no volverían a la normalidad hasta 2028. Por ahora, armar o actualizar una PC seguirá siendo más caro, especialmente para gamers y usuarios que buscan hardware de buen rendimiento. MSI resiste con rentabilidad estable, pero el mercado DIY queda bajo presión y no da señales claras de aflojar.







