Aunque Windows 10 sigue siendo uno de los sistemas operativos más utilizados en el mundo, Microsoft ya confirmó que dejará de ofrecer soporte oficial a partir de octubre de este año. Esta decisión no le ha gustado a todos los usuarios, y uno de ellos, Lawrence Klein, decidió llevar a la compañía a los tribunales para intentar frenar el plan.
Klein, residente de San Diego, California, afirma que Microsoft debería seguir dando soporte a Windows 10 debido a su enorme popularidad y a que millones de personas y empresas dependen de él. Según la demanda, la empresa estaría obligando de forma indirecta a los consumidores a comprar nuevo hardware compatible con Windows 11, con la intención de reforzar su posición en el emergente mercado de la inteligencia artificial generativa.
La acusación de “empujar” usuarios hacia Windows 11
El texto legal sostiene que la estrategia de Microsoft pasa por aprovechar su liderazgo en el mercado de sistemas operativos para consolidarse en la nueva era de la IA. Esto se lograría, según Klein, al forzar a los usuarios a migrar a Windows 11, ya que quienes no lo hagan podrían enfrentarse a problemas de seguridad o a gastos adicionales para contratar soporte extendido.
Klein resalta que poner fin al soporte técnico en octubre implica riesgos graves de ciberseguridad, especialmente para empresas que manejan datos sensibles. Además, asegura que Microsoft es plenamente consciente de esos riesgos.
El demandante plantea que el soporte de Windows 10 debería mantenerse hasta que Windows 11 alcance de forma orgánica una cuota de mercado superior, y que la retirada del sistema solo debería ocurrir cuando su uso baje por debajo del 10%.
Impacto en millones de dispositivos
Uno de los puntos más llamativos de la demanda es que, según Klein, al menos 240 millones de computadoras en todo el mundo quedarían “obsoletas”, aunque en la práctica sigan funcionando correctamente y cumplan su trabajo. Esto, advierte, generaría toneladas de residuos electrónicos innecesarios, un problema que Microsoft podría evitar si ampliara el soporte.
También resalta que el tiempo dado para la transición ha sido inusualmente corto. Windows 11 se lanzó en 2021, por lo que el cambio de soporte estaría ocurriendo apenas cuatro años después, algo poco habitual en la historia de la compañía.
Para Klein, Windows 11 no ofrece cambios tan atractivos como para justificar una actualización masiva, y la nueva interfaz no resulta convincente para una gran parte de los usuarios. Según su visión, Microsoft no toma en cuenta las preferencias del público porque su dominio en el mercado le permite imponer sus decisiones.







