La PlayStation 5 está en el centro de una polémica técnica que, con el tiempo, parece volverse cada vez más seria. Lo que comenzó como una advertencia técnica se transforma hoy en un problema concreto para muchas consolas, especialmente las primeras unidades de lanzamiento que ya no cuentan con garantía. El uso de metal líquido en el sistema de refrigeración está provocando fallas graves, al punto de hacer que algunas consolas se apaguen solas.
El metal líquido puede matar tu PS5 si está en posición vertical
El tema salió a la luz nuevamente durante un episodio de un podcast, donde Matthew Cassells, fundador de Alderon Games, habló de cómo su juego Path of Titans provocaba apagones repentinos en consolas PS5. Al principio, pensaron que era un problema típico, algo de limpieza o ventilación, pero la cosa era mucho más compleja.
La explicación técnica tiene que ver con el metal líquido que Sony usa para refrigerar la APU. Si la consola se deja en posición vertical por mucho tiempo, este material puede gotear y crear «puntos secos» en la APU. En pocas palabras, la refrigeración falla en ciertas partes del chip, y si la PS5 se fuerza mucho, se apaga sola para evitar daños mayores.
Alderon Games se puso a investigar cuando varios jugadores reportaron estos apagones tras una actualización del juego. El problema creció y llegó a afectar hasta al 3% de los usuarios de PS5 que jugaron la nueva versión. Puede parecer poco, pero ese porcentaje significa miles de consolas con un problema que no es fácil de diagnosticar ni de solucionar.
¿Sony responderá con un plan de reparación?
Cassells ya habló con Sony y sugirió algo que muchos usuarios agradecerían, un programa gratuito de reparación para consolas afectadas. Pero Sony todavía no confirmó nada. Lo único cierto es que en los nuevos modelos, como la PS5 Slim y la futura PS5 Pro, la empresa intentó corregir este defecto con ajustes en el diseño del disipador y la APU. Aun así, no hay garantía de que el problema esté resuelto del todo.
Quienes tienen una PS5 de las primeras tandas podrían estar ante un problema serio, especialmente si su consola ya está fuera de garantía. Y como no existe una forma sencilla de monitorear la temperatura interna del sistema, los desarrolladores no pueden ajustar sus juegos sin afectar también a quienes no tienen ningún problema.
Si la cosa sigue así, Sony va a tener que dar la cara y ofrecer una solución. Porque, aunque no sea un desastre como el “anillo rojo de la muerte” de la Xbox 360, esto pinta para dejar a muchas consolas fuera de juego en los próximos años.
Fuente: The Gamer







