Aunque la conversación gamer suele girar en torno a los últimos lanzamientos, la realidad del mercado es muy distinta. Una encuesta de Circana reveló que menos de la mitad de los consumidores en Estados Unidos (un 45%) compra solo un juego por año o incluso menos.
Son pocos los jugadores que mantienen viva la industria
De acuerdo con Mat Piscatella, director de Circana, apenas el 4% de los jugadores compra más de un juego al mes, mientras que solo el 10% adquiere uno mensualmente. Otro 22% realiza una compra por trimestre, lo que deja claro que la mayoría del mercado prefiere gastar con moderación o apostar por títulos free-to-play.
Piscatella señaló que, en la práctica, un pequeño grupo de jugadores ultraentusiastas sostiene las ventas de los videojuegos tradicionales. El resto se inclina por experiencias gratuitas o compra títulos de manera ocasional, especialmente en épocas de ofertas o descuentos digitales.
El analista también explicó que la industria es plenamente consciente de este comportamiento. Por eso, los recientes aumentos de precios (ya sean juegos de 70 dólares o ediciones de coleccionista de hasta 200 dólares) apuntan directamente a ese nicho de fanáticos incondicionales.
“Llevo años hablando de esta tendencia en el gasto en videojuegos”, comentó Piscatella. “¿Por qué hay joysticks premium, ediciones de coleccionista de 149 dólares, consolas Pro y aumentos de precio en general? Porque los jugadores que no se fijan en el precio son los que más gastan, mientras que el resto se pasa al free-to-play”.
Un mercado cada vez más concentrado
La conclusión del estudio es clara, la mayoría de los jugadores son sensibles al precio y compran pocos títulos al año, mientras que una minoría de entusiastas impulsa gran parte de los ingresos de la industria.
Por eso, aunque los lanzamientos de alto perfil dominen las redes y los titulares, los datos muestran que solo una fracción del público gamer mantiene viva la rueda de los videojuegos de pago. El resto prefiere jugar sin gastar o esperar las rebajas.






