Con más de 16 años encima, League of Legends ya no es solo un videojuego. Para millones de personas es parte de su rutina, de su forma de competir y hasta de su identidad online. Lo curioso es que, después de tanto tiempo, recién ahora empiezan a aparecer estudios que analizan cómo impacta realmente en el comportamiento social de quienes lo juegan durante años.
Un nuevo estudio pone el foco en algo que cualquier jugador reconoce apenas entra a una ranked. La forma en la que te relacionás con otros cambia, y no siempre para bien. Según esta investigación, el tiempo que pasás dentro del LoL puede influir directamente en qué tipo de actitudes te generan más satisfacción.
Un estudio que apunta directo a la comunidad de LoL
La investigación fue realizada por la Universidad de Kyungsung, en Corea del Sur, y analizó el comportamiento de 200 jugadores de League of Legends de entre 15 y 29 años. Todos tenían una experiencia prolongada con el juego y participaban de partidas competitivas de forma habitual.
El estudio distingue dos tipos claros de conductas. Por un lado, las prosociales, ligadas al trabajo en equipo, la cooperación y el apoyo entre compañeros. Por el otro, las antisociales, asociadas a provocaciones, insultos y actitudes negativas dentro de la partida.
Lo que llama la atención es cómo cambia la relación entre estas conductas y el disfrute del juego según los años que llevás jugando.
Jugar pocos años refuerza el trabajo en equipo
Según los datos recopilados, los jugadores con menos de tres años de experiencia en League of Legends tienden a obtener mayor satisfacción cuando actúan de forma prosocial. Cooperar con el equipo, comunicarse bien y mantener una actitud positiva les genera más disfrute y motivación para seguir jugando.
En este grupo, el LoL funciona como muchos esperan de un juego competitivo. Aprendés a coordinarte, a aceptar errores y a crecer junto a otros. La victoria importa, pero el camino también.
Este comportamiento encaja perfecto con la lógica del MOBA, donde nadie gana solo y cada decisión afecta al resto del equipo.
Con más años, cambia lo que genera disfrute
El escenario es muy distinto entre quienes llevan más de siete años jugando. En este grupo, el estudio detectó que las conductas prosociales pierden peso y que, en muchos casos, el disfrute aparece a través de comportamientos antisociales.
Trollear, burlarse, escribir mensajes negativos o buscar conflicto dentro de la partida pasa a ser una fuente de satisfacción. Incluso ganar deja de ser suficiente por sí solo y se vuelve necesario un estímulo extra, muchas veces a costa de otros jugadores.
Los propios investigadores señalan que este resultado contradice teorías clásicas de la psicología deportiva, donde se asume que el rendimiento y la victoria son el principal motor de satisfacción en niveles altos.
El ranking también marca diferencias claras
El estudio también cruzó estos comportamientos con el rango de los jugadores. En ligas bajas como Hierro y Bronce, la mayoría valora el compañerismo y disfruta más cuando hay buen clima de equipo. En Plata y Oro, el impacto de la conducta social es más neutro.
La ruptura aparece en rangos altos como Platino, Esmeralda y Diamante. En estos niveles, el comportamiento antisocial es el que más satisfacción genera, incluso por encima del resultado de la partida.
Para los investigadores, esto podría estar ligado a características propias de los eSports. El anonimato, la falta de contacto presencial y la presión constante por rendir hacen que algunos jugadores encuentren más placer en la confrontación que en la cooperación.
League of Legends sigue siendo el MOBA más jugado del mundo y uno de los pilares del ecosistema competitivo. Este estudio no afirma que el juego vuelva agresivos a todos sus jugadores, pero sí sugiere que, con el paso de los años, cambia la forma en la que muchos se relacionan con los demás.








