Aunque Microsoft es mundialmente conocida por ser la creadora de Windows, la compañía ha expandido su negocio a otros sectores como el de los videojuegos con Xbox. A pesar de algunos éxitos en el pasado, como la Xbox 360, sus consolas actuales Series X/S no han logrado alcanzar las ventas de Sony o Nintendo. Por eso, el gigante tecnológico se ha enfocado cada vez más en sus servicios digitales, especialmente Game Pass.
Pero lo que parecía una estrategia ganadora tras la compra de Activision Blizzard se ha convertido en una fuente de críticas y problemas. Lina Khan, expresidenta de la FTC (Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos), volvió a pronunciarse sobre la adquisición más cara en la historia de Microsoft, asegurando que su aprobación fue un error que ahora perjudica a usuarios y desarrolladores.
La compra de Activision Blizzard genera polémica
El acuerdo, anunciado en enero de 2022, le permitió a Microsoft quedarse con una de las empresas más grandes del mundo de los videojuegos, responsable de franquicias como Call of Duty, Diablo, Warcraft, Starcraft, Candy Crush y Crash Bandicoot.
El proceso fue largo y complicado. Aunque la mayoría de los reguladores internacionales aprobaron la operación, la FTC se opuso desde el primer momento. Khan argumentaba que el acuerdo otorgaría demasiado poder a Microsoft en el mercado y afectaría la competencia. Tras año y medio de disputas legales, la compra finalmente se concretó.
Lina Khan afirma que la FTC tenía razón
Con el paso del tiempo, las advertencias de la FTC parecen haberse cumplido. Desde la adquisición, Microsoft despidió a miles de empleados y aumentó considerablemente los precios de Game Pass, algo que Khan considera consecuencia directa de la falta de competencia.
“Cuando una empresa obtiene una posición dominante y no hay rivales capaces de igualarla, los precios suben”, sostuvo la expresidenta, criticando las decisiones recientes del gigante tecnológico.
Game Pass casi duplica su precio desde 2023
En los últimos dos años, Game Pass pasó de ser un servicio competitivo a uno con precios cada vez más altos. El plan Ultimate, por ejemplo, cuesta un 50% más que antes. La comparación con Netflix es inevitable, ya que ambos servicios han incrementado sus tarifas, pero en el caso de Microsoft, el salto fue mucho más abrupto.
Además, mantener Game Pass es costoso. Microsoft debe pagar grandes sumas a los desarrolladores para incluir sus juegos en el catálogo, ya que eso reduce significativamente las ventas directas. Para muchos estudios, la única forma de compensar esa pérdida es recibir un pago sustancial por parte de la empresa.
Por todo esto, las declaraciones de Lina Khan reabren el debate sobre si la compra de Activision Blizzard fue una decisión estratégica acertada o el inicio de un problema mayor para Microsoft y los usuarios de Game Pass.







