Las principales redes sociales del mundo entran esta semana en una etapa judicial delicada por temas de adicción. Plataformas de Meta como Facebook e Instagram, junto a TikTok y YouTube, quedan bajo la lupa de la Justicia en Estados Unidos por acusaciones graves. El eje del conflicto es su presunto rol en una crisis de salud mental y adicción en menores, justo cuando el debate sobre el tiempo frente a las pantallas vuelve a tomar fuerza a nivel nacional.
El caso se desarrolla en el Tribunal Superior de California y tiene como demandante a una joven de 19 años identificada como KGM. Según su presentación judicial, comenzó a usar estas plataformas a una edad temprana y desarrolló una fuerte adicción debido a su diseño atractivo y persistente. La joven sostiene que ese uso constante alimentó su depresión y pensamientos suicidas, y ahora busca que las empresas asuman responsabilidades.
El primer juicio de una ola que recién empieza
Este proceso es considerado el primero de varios juicios que se esperan para 2026, todos vinculados a la llamada adicción a las redes sociales en menores. Es la primera vez que gigantes tecnológicos deben defenderse en un juicio por daños presuntamente causados por sus productos, algo que marca un antes y un después.
El abogado de la demandante, Matthew Bergman, explicó que el nivel de análisis será muy distinto al que suelen enfrentar estas empresas en audiencias legislativas. En este caso, un jurado deberá determinar si las compañías actuaron de forma negligente y si el uso de estas aplicaciones fue un factor determinante en los problemas de salud mental de KGM, frente a otras posibles causas como su entorno personal o el contenido de terceros.
Para especialistas en medios, el juicio funciona como un caso de prueba. El resultado podría abrir la puerta a nuevas demandas y cambiar la forma en que se evalúa la responsabilidad de las plataformas digitales.
Zuckerberg podría declarar ante el tribunal
Uno de los puntos más fuertes del proceso es que Mark Zuckerberg, CEO de Meta, podría testificar. La estrategia de la empresa será sostener que sus productos no causaron los problemas de salud mental y adicción de la demandante. Esa postura ya fue anticipada por los abogados de la compañía.
También se esperaba la declaración de Evan Spiegel, ya que Snapchat fue mencionada en la demanda, aunque la empresa evitó hacer comentarios públicos. En el caso de YouTube, la defensa se apoyará en que su plataforma funciona de manera diferente a redes como Instagram o TikTok, por lo que no debería ser tratada de la misma forma. TikTok, por su parte, decidió no adelantar su estrategia legal.
El caso llega en un contexto donde varios países ya toman medidas más duras. Australia, por ejemplo, avanzó con restricciones al uso de redes sociales para menores de 16 años. Para organizaciones de padres, el panorama es confuso. Julie Scelfo, fundadora de Madres contra la adicción a los medios, afirmó que las empresas usan todas las herramientas posibles para influir y que eso deja a las familias sin referencias claras.
Este juicio no solo pone en juego responsabilidades legales. También puede redefinir cómo se regula el vínculo entre tecnología, menores y salud mental en los próximos años.







