El fundador de NVIDIA, Jensen Huang, volvió a dar que hablar tras realizar un gesto que mezcla tecnología, marketing y un poco de show. Entregó personalmente las nuevas mini PC de inteligencia artificial DGX Spark a dos figuras clave del mundo tech, Elon Musk y Sam Altman. El detalle curioso es que lo hizo por separado, considerando la tensa relación actual entre ambos.
Un regalo de alto simbolismo
La relación entre Huang y Musk viene de larga data. Hace años, el CEO de NVIDIA ya le había regalado a Musk un sistema DGX-1, cuando el empresario todavía formaba parte de OpenAI. Esta vez, Huang decidió repetir el gesto, pero con el nuevo DGX Spark, un mini PC especializado en IA generativa, valorado en USD 3.999.
Para entregar el equipo, Jensen viajó hasta Texas, donde SpaceX tiene su base de lanzamientos. Ahí, bromeó diciendo que estaba “entregando la supercomputadora más pequeño al lado del cohete más grande del mundo”.
En el equipo destinado a Musk, escribió de su puño y letra la frase:
“De una chispa, nace la inteligencia”.
Musk no se quedó atrás y respondió con su propio mensaje, agregando en latín:
“A Jensen, ad astra”, “Hacia las estrellas”.
Sam Altman también recibió su DGX Spark
Huang no quiso dejar afuera a otro socio estratégico, Sam Altman, CEO de OpenAI. Durante una visita a la sede de la compañía en San Francisco, le entregó también un DGX Spark, acompañado por el presidente de OpenAI, Greg Brockman. El encuentro fue más formal que emotivo, sobre todo teniendo en cuenta que Musk y Altman hoy mantienen una disputa legal. El primero acusa a OpenAI de desviarse de sus objetivos iniciales, mientras que desde el startup aseguran que Musk busca favorecer a su propia empresa, xAI.
La NVIDIA DGX Spark es un equipo compacto diseñado para desarrollo y entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Aunque su precio ronda los 4.000 dólares, promete un rendimiento sobresaliente en tareas de machine learning y simulaciones locales, ideal para investigadores y desarrolladores. NVIDIA ya abrió su venta general, y cualquiera puede comprarlo, aunque los primeros ejemplares tuvieron destinatarios de lujo.






