La expansión de la inteligencia artificial está cambiando la forma en que muchas personas usan Internet, pero también está aumentando la desconfianza. Según una encuesta de Incogni, más del 50% de los usuarios cree que sus datos personales terminarán expuestos. El informe también muestra cansancio frente al contenido falso generado por IA, como deepfakes, perfiles artificiales y publicaciones de baja calidad.
El malestar no se limita a la privacidad. Muchos usuarios sienten que Internet se volvió más difícil de leer, porque cada vez cuesta más distinguir qué es real y qué fue creado por una herramienta automática. En ese contexto, el llamado AI slop aparece como uno de los grandes problemas actuales de la red.
La inteligencia artificial aumenta las dudas sobre privacidad y contenido falso
La encuesta indica que el 52% de los consultados cree inevitable que sus datos personales se filtren en algún momento. Solo el 11% confía en que su información se mantendrá segura y privada, mientras que el 37% queda en una posición neutral. Entre quienes muestran mayor preocupación aparecen Millennials y Gen X, con 55%, frente al 48% de Baby Boomers y Gen Z.
El impacto emocional también es importante. La mitad de los encuestados lamenta haber compartido datos personales online. Además, el 63% afirma que el robo de datos le genera ansiedad, un dato que muestra cómo la privacidad dejó de ser solo un tema técnico para convertirse en una preocupación cotidiana.
El contenido generado por inteligencia artificial también afecta la experiencia de navegación. Un 48% de los usuarios dice que cada vez está menos seguro de poder diferenciar lo real de lo falso. Además, el 40% critica a los creadores falsos y los deepfakes, mientras que el 27% asegura que este tipo de contenido le quita las ganas de navegar por Internet.
Las redes sociales tampoco salen bien paradas. Un 47% de los encuestados eliminó alguna cuenta por ansiedad y un 41% lo hizo por privacidad. Aunque un 29% pagaría por un Internet más privado y sin seguimiento, el 46% no estaría dispuesto a hacerlo. La sensación general es clara, la inteligencia artificial puede ser útil, pero también está haciendo que navegar online se sienta más agotador y menos confiable.








