La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa a futuro y ya es una herramienta clave en las empresas de Latinoamérica. Así lo refleja el estudio “Madurez de TI para la adopción de IA 2025”, presentado por Intel en colaboración con IDC, que analizó cómo las organizaciones de la región están implementando IA tradicional, IA generativa e IA con agentes autónomos en sus operaciones diarias.
Los resultados muestran un panorama alentador. El 58% de las compañías ya desarrolla iniciativas de IA tradicional, mientras que 54% trabaja con IA generativa. En cuanto a IA con agentes autónomos, el número es menor (14%) pero empieza a ganar terreno. Esta última tecnología apunta a sistemas capaces de planificar y ejecutar tareas por sí mismos, sin necesidad de instrucciones humanas constantes, un paso clave hacia la automatización avanzada.
Beneficios claros y medibles
Uno de los datos más fuertes del informe es que el 97,6% de las organizaciones encuestadas reportaron mejoras del 20% al 49% en actividades clave tras implementar IA. Es decir, los beneficios ya son palpables y van más allá del marketing, se traducen en eficiencia operativa, innovación y mayor productividad.
Para medir esos avances, las empresas utilizan indicadores como operaciones de TI, productividad por empleado y satisfacción del cliente. En otras palabras, la IA no se queda en pruebas piloto, está impactando de forma directa en los resultados de negocio.
Edge computing, datos y retos a futuro
El estudio también resalta el papel del edge computing como habilitador de proyectos de IA. El presupuesto de TI destinado a esta tecnología crecerá de 14% a 15% en los próximos 12 meses, y sus principales aplicaciones estarán en análisis de datos en tiempo real (70%), gestión de dispositivos IoT (62–68%) y optimización de la experiencia del cliente (55%).
A pesar de los avances, persisten desafíos. Entre el 21% y el 23% de las empresas aún no tienen inventariado su ecosistema de datos, y en promedio solo la mitad de la información disponible está lista para ser analizada con IA. A esto se suman costos de infraestructura, falta de talento especializado y preocupaciones sobre privacidad y seguridad de la información.
Regulación y talento, factores clave
El informe también evalúa el entorno regulatorio y socioeconómico de la región, con una puntuación de entre 3,7 y 3,74 sobre 5. Los mayores impactos se observan en financiamiento a la investigación en IA (67%) y en la relevancia de las regulaciones sobre privacidad y seguridad de datos (65%).
En este contexto, Intel subraya la necesidad de invertir en formación de talento y en infraestructura tecnológica que pueda adaptarse a diferentes entornos. Según Marcelo Bertolami, gerente general de ventas de tecnología para Intel LatAm, “el avance de la inteligencia artificial en Latinoamérica requiere capacidades sólidas de procesamiento y análisis de datos, integrando nube, edge computing y dispositivos para ejecutar estrategias con mayor eficiencia y seguridad”.






