Con todo 2026 por delante, el mercado de procesadores empieza a mostrar señales claras de un cambio que no favorece al usuario final. Desde Asia llegan informes que apuntan a una recuperación total del poder de fijación de precios por parte de Intel y AMD. Y todo indica que ambas compañías están listas para usarlo.
La razón principal no está en las PC de escritorio ni en las notebooks, sino en la inteligencia artificial. La demanda de CPU para centros de datos está creciendo a un ritmo que presiona la capacidad de fabricación. Ese movimiento ya se traduce en subas directas de hasta un 15% en procesadores para servidores, y el impacto no se va a quedar ahí.
La IA empuja fuerte y el mercado se tensa
Los grandes pedidos actuales ya no vienen del consumo tradicional, sino de centros de datos que trabajan con inferencia de IA. En esta etapa, la CPU vuelve a ser clave para coordinar GPU, memoria y flujos de datos. El resultado es una tensión creciente en toda la cadena de suministro.
Los plazos de entrega son una señal clara. Pasaron de entre 8 y 10 semanas a superar las 24 semanas en algunos casos. Cuando los tiempos se triplican, el precio deja de ser estable. En este contexto, se habla de aumentos de hasta un 15% en CPU para servidores orientados a IA.
Ni siquiera gigantes como OpenAI, Amazon Web Services o Google logran asegurar todo el volumen de procesadores que necesitan.
El impacto llega a PC y notebooks
Intel ya reconoció públicamente que existe escasez de CPU en centros de datos y que el punto más crítico se alcanzará en el primer trimestre. Esa admisión es clave porque confirma que la prioridad absoluta está en el segmento de servidores. A medida que más capacidad productiva se destina ahí, la oferta para consumo se achica.
De hecho, Intel ya aplicó una suba del 10% en CPU de consumo durante el último trimestre previo, especialmente en gamas de entrada. No fue un caso aislado, sino el primer paso de una tendencia más amplia.
Si las CPU para IA suben hasta un 15% y siguen absorbiendo la mayor parte del suministro, las CPU para PC y laptops difícilmente queden al margen. El procesador representa entre el 15 y el 30% del costo total de un equipo, lo que hace inviable que los fabricantes absorban nuevos aumentos sin trasladarlas al precio final.
A esto se suma un factor adicional. NVIDIA planea vender sus CPU Vera como producto independiente por primera vez. El propio Jensen Huang viene remarcando el auge de la inferencia como nuevo motor de demanda. Cuando un componente se vuelve cuello de botella, el mercado responde con precios más altos.
El escenario es bastante claro. En 2026 veremos CPU para IA con subas de hasta un 15% y, como consecuencia directa, procesadores para PC y notebooks encareciéndose alrededor de un 10% adicional.







