La inteligencia artificial ya forma parte del día a día y cada vez aparecen usos más inesperados, como ayudarnos en Tinder. Desde resolver tareas hasta asistir en el trabajo, su alcance no para de crecer. En este caso, la historia va por otro lado y mezcla tecnología con relaciones personales.
Un usuario argentino habría entrenado una IA para analizar matches de Tinder y detectar comportamientos similares a los de su expareja. La idea surgió después de una relación complicada, con infidelidades y problemas económicos. A partir de ahí, buscó evitar repetir la experiencia usando tecnología.
Un modelo entrenado con chats reales
Según lo que se compartió en redes, el sistema fue desarrollado por un hombre de 31 años de Córdoba. Para entrenar la IA, utilizó 38.000 mensajes de WhatsApp de su relación anterior. El objetivo era identificar patrones de comportamiento que pudieran anticipar situaciones problemáticas.
El modelo elegido fue Claude de Anthropic, aplicado mediante un proceso de fine-tuning. Con estos datos, la IA logró detectar ciertas conductas que se repetían antes de conflictos. Esto permitió construir un sistema de análisis que evalúa perfiles y conversaciones.
El proyecto fue bautizado como Exfilter y se enfoca en encontrar señales de alerta en interacciones iniciales. Es una propuesta interesante, aunque bastante particular en su aplicación.
¿Cómo funciona el “detector de toxicidad”?
El sistema analiza perfiles y chats en busca de patrones definidos como “red flags”. Entre ellos aparecen comportamientos como el love bombing temprano o la victimización constante. También incluye señales relacionadas con actitudes financieras o cancelaciones frecuentes.
En la práctica, cada match de Tinder pasaba por este filtro. La IA evaluaba similitudes con el dataset original y asignaba un puntaje de “toxicidad”. Cuanto más alto, mayor riesgo según el modelo.
Durante cuatro meses, el usuario analizó 24 matches. De ese total, 23 fueron descartados por la IA. Solo uno logró pasar el filtro con un puntaje bajo.
Uno de los datos más comentados es que, según el relato, varias de las personas descartadas de Tinder terminaron pidiéndole dinero tiempo después. Esto reforzaría la idea de que el sistema detecta ciertos patrones de comportamiento.
Aun así, hay dudas sobre la veracidad del caso. Usuarios señalaron que no existe un repositorio público del proyecto ni evidencia clara del modelo entrenado. Tampoco hay confirmación oficial del uso de fine-tuning para Tinder.
Más allá de eso, la historia muestra hasta dónde puede llegar el uso de IA. Desde herramientas productivas hasta aplicaciones personales, el límite depende de cómo se utilice. En este caso, la propuesta genera curiosidad, pero también deja preguntas abiertas.







