El discurso de los grandes líderes tecnológicos sobre la inteligencia artificial empezó a cambiar. El año pasado, varios ejecutivos y desarrolladores advertían sobre una pérdida masiva de empleos causada por la IA. Ahora, según The Wall Street Journal, muchos CEOs adoptaron un tono más optimista y hablan más de productividad que de reemplazo directo.
Sam Altman, CEO de OpenAI, reconoció a finales de mayo que acertaron bastante en las predicciones tecnológicas, pero no tanto en los impactos sociales y económicos. Dario Amodei, CEO de Anthropic, también suavizó su postura después de advertir en 2025 que la IA podía eliminar la mitad de los puestos de nivel inicial. Ahora plantea que las empresas pueden hacer lo mismo con menos recursos o hacer más con los mismos equipos.
La IA pasa de amenaza de empleos a herramienta de productividad
Mark Zuckerberg, CEO de Meta, expresó una idea similar. Según su mirada, si las empresas priorizan el aumento de productividad en lugar de automatizar puestos, los empleos podrían crecer. Aun así, el contraste es fuerte, porque Meta realizó en mayo una ola de despidos que afectó a 8.000 personas.
Amazon también cambió el foco de su discurso. Andy Jassy habló sobre el potencial de la IA para crear empleos, mientras la compañía vinculó el despido de 16.000 trabajadores a una reducción de jerarquías y a la revitalización de su cultura corporativa. Por todo esto, el mensaje pasó del apocalipsis laboral a una visión donde la IA puede aumentar producción, aunque sin descartar recortes.
Las encuestas también muestran este cambio. En enero de 2025, el 46% de los ejecutivos creía que invertir en IA llevaría a reducir plantillas. En mayo de 2026, solo el 20% pensaba lo mismo, mientras otro estudio indicó que las empresas que implementaron IA empezaron a contratar un 10% más de empleados.
El caso de Ford muestra que la transición no es tan simple. Jim Farley había dicho que la IA reemplazaría a la mitad de los trabajadores de oficina en Estados Unidos, pero la empresa terminó contratando cientos de ingenieros porque la calidad del trabajo con IA no alcanzaba el nivel esperado. Jeff Bezos, por su parte, mantiene una postura todavía más optimista y cree que la IA no solo no eliminará empleos, sino que podría generar escasez de talento.







