Great Wall lanzó en China una fuente de alimentación ATX de 230W pensada para equipos modestos y entornos donde el polvo, la humedad o incluso pequeños insectos pueden convertirse en un problema. Su característica más interesanteestá en el interior, donde el PCB utiliza un recubrimiento especial para proteger los circuitos frente a esos agentes externos.
No es una fuente pensada para una PC gaming potente ni para estaciones de trabajo exigentes. Su potencia apunta más bien a sistemas de bajo consumo, oficinas, comercios, almacenamiento y aplicaciones industriales donde importa más la resistencia ambiental que tener cientos de vatios de sobra.
La fuente apuesta por protección antes que potencia
Con 230W, el modelo puede cubrir equipos sin una GPU dedicada de alto consumo y sistemas con procesadores de alrededor de 35W. Great Wall mantiene un formato ATX convencional, con refrigeración activa y cableado fijo, sin diseño modular ni extras orientados a PCs de alta gama.
La diferencia está en el recubrimiento aplicado sobre la placa electrónica. No funciona como un repelente, sino como una capa de protección destinada a reducir posibles daños provocados por polvo, humedad o insectos cuando entran en contacto con los componentes.
La fuente incorpora además protecciones contra sobretensión, sobrecarga, exceso de potencia y cortocircuitos. Great Wall certifica su funcionamiento a altitudes de hasta 5.000 metros, una especificación que refuerza su enfoque hacia instalaciones comerciales, industriales o lugares con condiciones más exigentes que las de una casa.
En China se vende por unos 19 euros o 22 dólares y cuenta con tres años de garantía. El detalle más curioso es que, a pesar de su bajo precio, no incluye el cable que conecta la fuente directamente con el enchufe.







