Xbox sigue atravesando una etapa de cambios fuertes. Antes de dejar sus cargos a comienzos de 2026, Phil Spencer y Sarah Bond dejaron como una de sus últimas decisiones un aumento de hasta el 50% en el precio de Game Pass, o incluso más según la región. La medida fue revertida parcialmente meses después, pero el impacto ya estaba hecho. Según Matthew Ball, nuevo jefe de estrategia de Xbox, el servicio perdió millones de suscriptores.
Ball confirmó la información durante una conversación con medios en el marco del Summer Game Fest. También reconoció que Game Pass sigue siendo más caro que en la misma época de 2025 y que el valor ofrecido cambió, especialmente después de eliminar los lanzamientos día uno de los juegos de Call of Duty. Para muchos usuarios, pagar más por un servicio con menos beneficios fue un golpe difícil de justificar.
Xbox admite que Game Pass perdió confianza
Matthew Ball reconoció que el ajuste agresivo de precios dañó la relación de Xbox con parte de su comunidad. La pérdida de suscriptores no solo afecta los ingresos directos del servicio, también golpea la percepción de una marca que durante años usó Game Pass como su mayor argumento frente a PlayStation y otras plataformas. El servicio sigue siendo una propuesta sólida, pero ya no tiene la misma imagen de valor imbatible.
El ejecutivo explicó que Xbox está en un proceso de transformación con decisiones que tendrán consecuencias a medio y largo plazo. Entre ellas aparece el regreso parcial de los juegos exclusivos. Aunque esos títulos quizá vendan menos copias que una estrategia totalmente multiplataforma, la compañía cree que pueden fortalecer el negocio de hardware y dar más razones para comprar una consola Xbox.
La división también enfrenta un contexto complicado por el aumento del precio de componentes, impulsado en parte por la inversión masiva en inteligencia artificial. Esto afecta directamente al futuro Proyecto Helix, cuya estrategia de precio será difícil de definir. Ball admitió que el ciclo de lanzamiento podría ser más largo de lo habitual por esta situación.
Xbox, de todos modos, no planea abandonar el hardware. Ball sostuvo que la compañía quiere replantear el modelo de consola como una herramienta complementaria, no como una propuesta excluyente. La idea es ofrecer más flexibilidad y accesibilidad, sin dejar de lado a los jugadores que todavía quieren una experiencia tradicional en consola.
El mensaje general es claro. Xbox sabe que viene de años de estancamiento y que necesita recuperar confianza. Ball aseguró que se sumó a la división porque cree que sus problemas tienen solución. Para lograrlo, la compañía deberá tratar mejor a sus jugadores, ordenar Game Pass, definir una estrategia clara de exclusivos y demostrar que todavía puede crecer sin alejar a su comunidad.






