La guerra comercial no se juega solo con discursos. Se juega con chips, fábricas y miles de millones en inversiones. En el arranque del segundo mandato de Donald Trump, Estados Unidos volvió a aplicar aranceles de importación que impactan de lleno en la industria tecnológica. Pero ahora aparece un giro que puede cambiarlo todo.
Según se informa, el gobierno estadounidense analiza ofrecer condiciones especiales para que gigantes como Google, Amazon y Microsoft mantengan el acceso al hardware clave que utilizan en sus inversiones en inteligencia artificial. En un contexto donde la IA exige infraestructura cada vez más potente, cualquier freno en la cadena de suministro puede afectar el rendimiento del sector.
Acuerdo con Taiwán y beneficios para fabricantes
El nuevo acuerdo entre Estados Unidos y Taiwán establece que los bienes producidos en la isla estarán sujetos a un impuesto del 15%. Es una reducción frente al 20% aplicado anteriormente. A cambio, el gobierno taiwanés se comprometió a invertir 250.000 millones de dólares en el desarrollo de la industria estadounidense de semiconductores.
La clave está en cómo se aplicarán las exenciones. Las empresas taiwanesas que inviertan en fábricas dentro de Estados Unidos quedarían libres de aranceles sobre hasta dos veces y media la capacidad de producción que adopten localmente. Una vez que las plantas estén operativas, podrían importar sin impuestos el equivalente a una vez y media su capacidad de producción interna.
Este esquema favorece directamente a fabricantes como TSMC, el mayor productor mundial de semiconductores. La compañía ya invirtió más de 165.000 millones de dólares en territorio estadounidense y puso en marcha una gran planta en Arizona. Además, planea destinar otros 45.000 millones a nuevas fábricas en los próximos años.
La IA como motor de presión política
Para las grandes tecnológicas como Google, Amazon y Microsoft, estas condiciones ofrecen una buena relación estratégica en un momento donde la demanda de hardware para IA crece de forma acelerada. Sin acceso fluido a chips avanzados, proyectos de entrenamiento de modelos y expansión de centros de datos podrían frenarse.
Aun así, la administración estadounidense estaría revisando cuidadosamente el acuerdo para asegurarse de que la exención no beneficie exclusivamente a TSMC. El gobierno también habría propuesto que hasta el 40% de la producción total de la empresa se ubique en Estados Unidos, algo que la firma taiwanesa ya rechazó públicamente.
Mientras tanto, TSMC aseguró que continuará expandiendo operaciones en todos los países donde tiene fábricas para responder a la creciente demanda del sector de inteligencia artificial.
En medio de tensiones comerciales, inversiones récord y competencia global por liderar la IA, las decisiones sobre aranceles se vuelven un factor tan importante como la propia tecnología.







