La escasez de memoria no solo continúa, sino que podría extenderse varios años más. Un nuevo informe indica que los fabricantes de DRAM no lograrán cubrir la demanda global en el corto plazo, lo que mantiene la presión sobre precios y disponibilidad en todo el mercado tecnológico. El panorama es claro. La oferta no alcanza y la situación no mejora.
La demanda supera ampliamente a la producción
Según datos de Nikkei Asia, para finales de 2027 los fabricantes solo podrán cubrir alrededor del 60% de la demanda mundial de memoria DRAM. Esto se debe principalmente al crecimiento acelerado de los centros de datos y la expansión de la inteligencia artificial.
La IA, especialmente en su formato más avanzado, está consumiendo enormes cantidades de memoria. Esto deja menos stock disponible para otros sectores como PC y smartphones, que dependen de este recurso para funcionar correctamente.
Nuevas fábricas, pero sin impacto inmediato
Empresas como Samsung, SK Hynix, Micron y YMTC ya están invirtiendo en nuevas fábricas y ampliando su capacidad de producción. Pero estos proyectos tardan años en completarse, por lo que no representan una solución a corto plazo.
Incluso con nuevas instalaciones en marcha, la producción no crece al ritmo necesario. Se estima que debería aumentar un 12% anual, pero actualmente solo lo hace en torno al 7,5%, lo que mantiene el desequilibrio.
La IA se lleva la prioridad
Gran parte de la nueva producción está siendo destinada a memorias específicas para inteligencia artificial, como HBM. Además, muchas compañías ya reservaron grandes volúmenes de producción por adelantado, lo que reduce aún más la disponibilidad en el mercado tradicional.
A esto se suma que varios fabricantes están dejando de producir memorias más antiguas como DDR3, DDR4 y LPDDR4, enfocándose en productos más rentables. Esto impacta directamente en el segmento de consumo, donde cada vez cuesta más conseguir componentes accesibles.
El efecto ya se siente. Los precios siguen subiendo y la disponibilidad es cada vez más limitada. Para los fabricantes de PCs y otros dispositivos, esto representa un desafío importante a la hora de mantener costos competitivos.
Todo indica que la escasez no cambiará en el corto plazo. De hecho, estimaciones previas ya señalaban que los precios no volverán a niveles “normales” al menos hasta 2028. La tendencia se mantiene. Más demanda, menos oferta y un mercado que sigue bajo presión.







