Ya hace un tiempo, Electronic Arts había comenzado a imponer el uso de herramientas de IA en el desarrollo de sus juegos. Pero, se reveló que los resultados están muy lejos de las promesas, ya que los empleados aseguran que la IA no mejora la productividad y, en muchos casos, solo complica el trabajo diario.
ReefGPT, la IA de EA que genera frustración
Según se informa, la compañía obliga a los desarrolladores a utilizar ReefGPT, su propio modelo de IA generativa. Aunque todavía se encuentra en una fase experimental, la dirección ha exigido que se use en todos los procesos posibles.
El problema es que la herramienta no ofrece resultados confiables. Varios empleados afirman que ReefGPT suele “alucinar”, es decir, inventar datos, generar código incorrecto o producir texto impreciso, lo que termina aumentando la carga de trabajo. En lugar de ahorrar tiempo, los equipos deben corregir los errores de la IA, generando retrasos y costes adicionales.
Uno de los desarrolladores comentó que “la herramienta genera más problemas de los que soluciona”. Otro señaló que las respuestas de ReefGPT suelen ser poco originales y difíciles de integrar al flujo de trabajo de desarrollo.
Temor e incertidumbre dentro de EA
El uso obligatorio de la IA también está generando inseguridad entre los empleados. Muchos temen que esta tecnología no se haya implementado para optimizar procesos, sino para recopilar información y entrenar futuros modelos que podrían reemplazar puestos de trabajo humanos. Algunos trabajadores aseguran que se sienten parte de una “fase de entrenamiento” para la propia IA, sin recibir ningún beneficio directo por su uso.
En 2024, EA ya había presentado públicamente un prototipo de IA capaz de generar contenido de videojuegos a partir de descripciones de texto. Aunque la demostración impresionó a algunos por su potencial, muchos criticaron el resultado por su simplicidad, errores visuales y falta de creatividad.
Una estrategia que podría volverse en su contra
A pesar de las quejas, todo apunta a que Electronic Arts no abandonará su apuesta por la IA. La dirección de la empresa ve en estas herramientas una oportunidad para reducir costos.
Por ahora, el experimento con ReefGPT parece estar muy lejos de los resultados prometidos. En lugar de revolucionar la forma de crear videojuegos, la IA interna de EA ha terminado generando frustración, desconfianza y dudas sobre el futuro de sus empleados.







